domingo, 27 de julio de 2014

ESCOROS DE LA SOLEDAD


Tus labios deben ser los míos, pero nunca me besaste.
Por esto, levante mis brazos, los alce al viento.
Extinguí, tus voces caprichosas y repetí mi vida,
He nacido de nuevo, apenas era un joven, me dí
Por enterado.

Tome tus labios y arrastre tus pechos hacia mí,
Eran celdas de azúcar al violoncelo, Soy el viento.
Ese día enterré mi alma y mí existencia, llore al destello,
Brillo mis ojos y deje rastros de mis pantalones raídos,
Despeine mi existir.


Me refugié en un duelo eterno, olvidar tanto olvido,
Eres mi sombra, no se de ti, te desprendiste de mí, agarre
Derroteros.
Mi destino es inonimado, el sendero del sueño y los vientos,
Has muerto, cojo la maleta y asumo el sendero dibujado en sueños
Y caballo.

Eres fantasmal, siento la ausencia de mi abuelo, el malecón.
Puerto Cabello es el camino de mi tierra, yazco en silencio,
Tus labios huyen en la aguada nostalgia y los meses de algarabía.
EL RÍO San Esteban  miró mis ojos junto al Chama, Mérida preciosa.
Allí, Dios me dio lozanía, jugué en el solar y me enamoré
De esa mujer.

Aurora, su madre, me acompañó en mi soledad, despertó el Sol.
Sambil nos reunió y despidió. Tu muerte sera lenta, rápida muerte
Es tarde, no pude evitarlo.

El frío del páramo
 nos refugio en el rancho, jamás me llevaste
A tu hogar, eso nos destruyó, a ti te enseñe la vida, Adiós
Emiro Enrique Vera Suárez, ( CAMCO), julio 2014



domingo, 20 de julio de 2014

FALSA HEROINA


Ya vieja, comprende que no te puedo tener,
Llevas aire, detrás de las orejas, corre.
El muelle te espera. Hay un banquete,                
Es la arepera de Briceño.
Mi abuela Felicita está llena de carbón,
Y mi abuelo Celestino en el mercado. Mulata,
Corre, corre, el mar con su espuma blanca
Te salpica.
Eres una gacela, viva como el mar, quién te galantea.
Oh mulata, vienes de la Costa, te trajo un viento salado,
Y el cuatro del Tocuyo a saborear el aguardiente y la luna
Junto al fuego de tu cuerpo.
Tus niños son morenos, los llevaste al jardín de los muertos
Lo paseaste en bicicleta, eres desunida y mal hablada, eres mala.
Estas  llena de dolor, miseria y habichuelas, te gustan los mozalbetes
Que crujen junto al río.
Verjas y candados sobre tu piel, dejè en el tiempo, en tu cuerpo.
Tus palabras no se vinieron conmigo, es luna nueva, impulsa tu huracán.
Son mentiras del tiempo, lavas a mano como lavandera y cocinas
A leña, no te respetan.
Cada libro, paso por tus manos sin aprender, recibí recelos, tembló,
Es madrugada, cantan los gallos, te fuiste sin tu adiós.
Emiro Vera Suárez 21/07/2014



sábado, 19 de julio de 2014

LA NOVELA NEGRA

*Toma de otros formatos literarios y crea uno nuevo con rigor

/ Uno de los tantos libreros instalados en el espacio de unos antiguos astilleros de Gijón hace esa pregunta a uno de los cientos de visitantes que, muy temprano, se han acercado hastala edición 27 de la Semana Negra. En pocas horas más serán miles, repartidos en la gran carpa de los encuentros o en las otras que también albergan conferencias, debates, presentaciones de libros, antes o luego de haber probado el pulpo de Mario o las costillas asadas de otro chiringuito. Este es un festival cultural me temo que más conocido en el resto del mundo que en España y, aunque a algunos les pese, parte de la identidad cultural de esta ciudad asturiana.
El visitante consultado responde que sí, y agrega que es fan de Paco González Ledesma, y lo dice así, Paco y no Francisco, porque entre los grandes autores de novela negra y sus lectores se establecen complicidades, vínculos que superan los idiomas, las distancias y las realidades. Muy cerca, un grupo de lectoras jóvenes rodean al británico Craig Russell, una de ellas hace espontáneamente de intérprete para las que no saben inglés, y entre preguntas sobre sus personajes le recomiendan un libro del italiano Pino Cacucci presentado el día anterior. Complicidades que se dan en torno a este género que goza de millones de lectores.
Hace muy poco, en una ciudad Italiana charlaba con el mexicano Paco Ignacio Taibo II, fundador de la Semana Negra, buscando un porqué cartesiano para la popularidad del género. No llegamos a más que una conclusión y es que la novela negra ha incorporado a la literatura el amplio territorio de la ucronía, ese “¿y si las cosas fueran o hubieran sido de otra manera?”.
El inolvidable e imprescindible Manuel Vázquez Montalbán, al que se ha rendido homenaje en esta Semana Negra, solía decir que la novela negra retiraba el manto de secretismo del poder y lo dejaba desnudo, expuesto a la vista de los lectores, en una suerte de dulce venganza literaria, y vaya qué grandes desquites ha ofrecido la novela negra.
El escritor español Víctor del Árbol.
Hace treinta años el argentino Rolo Diez publicó Vladimir Ilich contra los uniformados, una novela pletórica de fuerza y de ternura en dosis perfectamente equilibradas y que se transformó en un libro referencial y reverencial de la generación latinoamericana que padeció las dictaduras del cono sur, y unos pocos años más tarde el chileno Ramón Díaz Eterovic con La ciudad está triste, una novela muy negra que desnudaba la presencia omnipresente de la dictadura en todos los rincones de la capital chilena, y casi al mismo tiempo el uruguayo Mario Delgado Aparaín, con La Balada de Johny Sosa, alegraba la vida de sus paisanos con una victoria mínima, casi imperceptible, la de un hombre ingenuo enfrentado al poder dictatorial.
Juan Madrid fundó con sus obras la ética de la derrota, porque los personajes de la novela negra suelen ser grandes perdedores, ilustres perdedores en un mundo de “emprendedores” o de cualquier eufemismo con que se quiera llamar a los que dispuestos a pisotear la dignidad humana enarbolan las banderas del triunfo social.
La autora argentina Gabriela Cabezón Cámara.
Jean-Patrick Manchette, indiscutible inaugurador del noir francés, señaló que escribía inventando reglas para violarlas porque así era la vida en Marsella y no quería salir de ella. Y esta es otra de las características de la novela negra, que toma de otros géneros como la literatura de viajes, de aventuras, costumbrista o el policiaco-deductivo clásico, y con rigor crea un género nuevo y en constante transformación. Sin ánimo de excluir a nadie, se puede afirmar que la novela negra es un género ágil para lectores de mentes ágiles.
Una demostración de lo anterior es la obra del sueco Henning Mankelque, mucho antes de la irrupción del llamado boom escandinavo, tenía miles de lectores en el mundo hispanohablante. En La leona blanca el pretexto de un caso criminal que debe solucionar el comisario Kurt Wallender lleva al autor, a través de sus personajes, hacia la descripción más descarnada del odioso régimen del apartheid.
El cubano Leonardo Padura y el griego Petros Márkaris.
Me precio de ser lector y también autor del género, y no puedo dejar de mencionar una pequeña joya responsable de mi adicción a la novela negra. Hace más de treinta años que el mexicano Paco Taibo II publicóroes convocados, novela en la que un sobreviviente de la masacre de la Plaza de las Tres Culturas, inmovilizado en un hospital, en la fiebre real de la derrota y huesos fracturados, convoca a sus héroes literarios, a Sandokán, al conde de Montecristo, al Guerrero del Antifaz, para vengar a las víctimas de la represión. Y la verosimilitud de su ficción hace que el lector se sienta parte de esas huestes vengadoras.
Bienvenidos a la fiera ucronía, dicen los autores de novela negra, a ese territorio en que el griego Petros Márkaris, en su última novela, Pan, educación libertad, mueve al siempre desencantado comisario Jaritos por una Europa del sur hastiada de las troikas, y que regresa a sus viejas monedas nacionales en un salto atrás porque delante sólo está el abismo.
La escritora y cineasta argentina Lucía Puenzo. / DANIEL MORDZINSKI
Aunque amenace lluvia, el público no deja de llegar a la Semana Negra. Siempre hay un espacio protegido que compartir con el español Juan Bolea, el argentino Juan Gasparini, la búlgara Boriana Dukova, la uruguaya Mercedes Rosende, entre tantas y tantos invitados. Y se habla de literatura, asunto algo inusual en los festivales literarios más formales, no en vano la Semana Negra empieza en el Tren Negro, y durante el viaje desde Madrid a Gijón los autores y autoras invitadas confiesan qué están escribiendo y hasta por qué están escribiendo.
Pero tal vez lo más significativo de la Semana Negra es que no solamente los escritores presentes hablan de libros y de autores. Entre un público de lectores activos hay quien pregunta si este año viene Fred Vargas, porque la autora francesa tiene seguidores fieles, otros mantienen la polémica que suscitó la publicación de la trilogía Millenniumdel sueco Stieg Larsson, cuya evidente calidad hizo ganar lectores a todos, y esa misma virtud lo exime de ser el responsable de la ola de autores escandinavos que, para bien y para mal, cautivaron a muchas editoriales españolas. Alguien dice que el islandés Arnaldur Indridason y el noruego Jo Nesbo deberían estar aquí, y un poco más allá otro asistente indica que a su juicio la mejor novela negra escandinava que ha leído la escribió un francés, Olivier Truc y recomienda con pasión la lectura de El último lapón. En la Semana Negra el intercambio de títulos y sugerencias es parte de la dinámica del festival.
Los escritores Alejandro Gallo y Andreu Martín.
El martes recién pasado, luego de la presentación de En cualquier caso, ningún remordimiento, última novela traducida al español del italiano Pino Cacucci, un lector comentó que para él era fundamental que se escribieran obras así, porque su percepción de la sociedad contemporánea le venía de leer novela negra, y agregó que de no haber leído a tiempo Sangre vagabunda, de James Ellroy, no habría conocido jamás la cara oculta de los Estados Unidos y la soledad del hombre frente al poder.
El cielo amenaza lluvia pero a nadie le importa y además en las carpas de los encuentros y las librerías la gente pregunta por los ausentes; ¿este año no viene Leonardo Padura? ¿Y Víctor Andresco no está en alguna mesa? Son lectoras y lectores fieles que acuden de manera informal a un encuentro libre de ceremonias excluyentes.
El novelista italiano Pino Cacucci.
Cuando cae la noche y los autores que acuden por primera vez se quedan estupefactos ante el ritual del escanciador de sidra, comparten con los que recuerdan esa copas que bebieron junto a Donald Westlake, Andreu Martín, Alicia Giménez Bartlett y Jean-Claude Izzo. No falta el que alza una copa y bebe a la salud de Daniel Chavarría, Raúl Argemí, Laura Grimaldi y de todos los que han pasado por este festival que no tiene más norte que acercar libros y lectores.
Hace pocas horas dos estudiantes me preguntaron si podía presentarles a algunos de los autores que deambulaban entre el público. Así que busqué y les señalé a un hombre vestido de pirata y a otro con aspecto de inventor de máquinas del tiempo; ahí tienen a Carlos Salem, el de La maldición del tigre blanco, y a Alfonso-Mateo Sagasta, el autor de El reino de los hombres sin amor, les dije, y las vi dirigirse a ellos con entusiasmo de lectoras.
Curiosa semana es esta que se da frente al Cantábrico, porque tiene más días de los acostumbrados, y porque deja cada año un rastro de lecturas de las que siempre se sale mejor.

sábado, 5 de julio de 2014

SEPULCRO EN LA ALCOBA

SEPULCRO EN LA ALCOBA
Discurro la vida, no tengo donde confesarme
El frío de la ciudad, descoyunta mis huesos,
Carne y carne, alma con alma.
Necesito agua, una sola gota de tu cuerpo,
En la cueva el amor se recrea hasta resonar.

Dibujas mi corazón en pinceles, el luto huye.
Te hice el amor esta noche, hace seis meses,
Diseco mi semen para viajar en él.
Con esto salpico las paredes de tu vagina,
Para darle confusión a la luna y llenarla de ti

Beso y besare tu estampida, noches de cantos.
Tierra de encantos y besos de traslación, delira.
Mi esencia esparce su luz en tus fraguas.

Son palpitaciones del deseo y la pasión, calor humano.
Caricias que arden en el sueño del sepulcro.


Emiro Vera Suárez 05- 06- 2014

martes, 1 de julio de 2014

FUGAS DEL MAR


A Caliyuri, escritora del Sur
Torrenteras, aguas del mar
olas que acaricia el alma,
luces en la lejanía.
Niños corren en el malecón.
Giro en la rueda, veo el futuro.
Sueño en la lejanía.
Barcos truenan la sirena,
esconden las luces del faro,
y el Castillo Libertador.
Mar serena, tocan tus palmas,
pies que llora voces latinas, acantilados.
gotas que lloran gaviotas.
Desmenuzas el alma, coloreas el cielo,
Argenta te vio nacer, Tandil acampo.
Sueños en Lejanía
Poeta, animadora, letra por letra,
poesías del encanto, heroína marina.
Tiempo de hidratarse.
Es el Fútbol, arbitraje, mar, palabras.
En la rueda y columpios, vi el futuro.
Pisadas al viento.
Nos desmayamos en el tiempo
escondidos en el viento
Emiro Vera Suàrez/ 02/07/2014