Fuente Literaria
Vuestro seno, es hermoso, parece un pico.
Pero son delicadas hojas a mi paladar.
Dan felicidad, cuando los cuerpos crecen
Y duermen, antes del alba.
Me entregaste las llaves de tu corazón, y
Desde esa noche, resulta triste.
La mente es un lobo silencioso, cuando te besa
En cada amanecer.
Ahora, la ciudad se abre, cuando entro a tu aposento,
Cogi tu mano y subimos al piso superior y me aferre
A ti.
Camino al encuentro, en tu silencio.
Solo, aquella mujer pudo darme su amor y se aferró
A mí.
El tiempo, no es olvidado. El alma abre su esencia
gota a gota en
Tu seno.
Me purga el corazón. He vivido, ahora muero. En tu
distancia,
Cuanto olvido y extravíos, poca memoria, tememos al
futuro.
Emiro Enrique Vera Suarez, 28 de enero, 2017
