sábado, 27 de junio de 2015

EL PASO ANDINO CON CECI.

Cartas a Arthemis. (8)

Hay que saber mirar, siempre asistía a los museos a observar las exposiciones de pintura, sobretodo, a los matrimonios y que dialogaban entre ellos, Me gusta observar y organizar todo a través de la hermenéutica y homiletica, el mundo trae sus interrogantes, por eso, la mujer existe, es muy útil para conversar y aprender de ellas, más si estamos solos.
El cabello entre largo le da mucha fuerza y su rostro juega con él. Admiraba a mi amiga del colegio Ada en el Zulia, porque, su pelo revoleteaba y parecía una niña que bajaba corriendo  de una montaña con mucha neblina con sus brazos abiertos, dándonos su bendición, la volví a encontrar después de muchos años.
Siempre en mi alcoba me lleno de recuerdos, caminábamos nueve kilómetros para irnos al río a bañarnos y visitar a los primos, San Esteban ya no es el pueblo que conocí de pequeño, sus aguas bañaban mi rostro, con mis manos sacamos pequeños camarones que luego cocinaba en una rústica estufa de kerosene, asábamos mazorcas de maíz, allí, en los pozos de agua transcurría la tarde, mi abuelo tenía ocho hermanos, Alejandro y Antonio fueron los más populares.
Vivir en un edificio es muy traumático, los vecinos no se reúnen para resolver los problemas comunes y cada uno es muy individualista, el ego nos destruye como ciudadanos, siempre hay contradicciones sin argumentaciones válidas.
El sueño, es una cosa muy extraña, nos llama al sobresalto. Observo el reloj, marca un atraso de veinte, (20) minutos, me siento frente al computador a escribir, es a diario, dos o tres artículos, a un mismo ritmo.
De Mérida, siempre me gustó el Páramo, la neblina arropaba mi vestimenta, luego en la camioneta de Carmen tomamos la vi a la vuelta de Lola a tomar una bebida y un suculento mondongo liviano que allí ofrecían los fines de semana, las merideñas son mujeres muy disciplinadas como autoritarias, quizás, por eso, yayita es diferente a sus hermanas, asimiló todas las costumbres andinas.
Todos mis compañeros de estudios son políticos y abogados. Nos gustó éste campo desde el Martin. J. Sanabria y el Enrique Bernardo Núñez. Teníamos que ir al Congreso Nacional extinto, a escuchar la plenaria y aprender oratoria, como saber manejar el discurso político, los socialdemócratas eran rigurosos, fomentaron congresos para debatir las argumentaciones de los políticos de ese tiempo. Los principales fueron Claudio Fermín y Eduardo Fernández, pero, tuvieron miedo de ser presidentes. En aquel entonces, el joven Antonio Ledezma jamás quiso asumir responsabilidades y huyó del lado del presidente Carlos Andrés Pérez, ahora quiere ser guapetón.
Carmen Cecilia fue una gran amiga, me llevó en su camioneta por todos los caminos de Mérida y Cúcuta,(Colombia). Organizó mi vestimenta y calzado. Siempre estuve con su madre, Aurora en Tovar, me preparaba una comida exquisita, siempre recorría las calles con ella para comprar o hacer diligencias de su interés particular, con ellos pase un diciembre y varias vacaciones, ya al final, iba casi cada veinte días por dos o tres días.
Algunas veces, me salen lágrimas pensando en esos momentos felices, en Mérida hay otras emociones. Las ciudades centrales son nidos de perturbación y angustias, el alma nunca se tranquiliza.
En Tamaré, tenía de todo, los norteamericanos de la Creole siempre nos visitaban para llevarnos alimentos del Comisariato muy baratos, todo por demás y me llevaban al Ambulatorio a revisarme la salud, nos pasaban películas, el colegio era excelente, las monjas me llevaban después de clases a su casa, me daban de comer, dormía con ellas un rato, luego una nodriza me llevaba a la casa de mamá alrededor de las cinco, (5pm) de la tarde.
En Valencia- Carabobo- crie dos niños que no son mis hijos legales, la hembra ya es señorita y graduada, el otro, un varón que esta estudiando. Me gusta colaborar con el prójimo. Ambos se encuentran con sus madres respectivas La hembra es del Estado Bolívar y el varón del Estado Trujillo, Valera.
Siempre hay un llanto en el alma. La vida es una reflexión.
La noche es para recordar y recuerdo, son sueños de color de nostalgia, nada más.
El rostro da un salto, cada vez que el pincel nos dibuja, son experiencias que van a un aprendizaje, rasguemos lo interior, seamos profundos para tener un gesto amable, no seamos un fantasma, como en los sueños, avistemos la existencia




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