Fuente Literaria
Busco sobrevivir sin tu aliento, estas a lo lejos.
Regresaste, las torres de la Iglesia San Francisco,
Es nuestro testigo.
Las huellas del mar y las yuntas del camino, es el
arado
Para cruzar mi tierra y acercarme a tu orilla, vista
al mar.
Aguas que corren dibujando un rostro, cuya imagen
oculta
Las manos procreadoras de tu hierba y olmo.
Somos del hoy, no del ayer y mañana, los arrieros
pasan
Con los almendrones y acacias floridas bajo los cielos
Preñados de nubarrones y los pescadores llegando a bahía
Con sus cargas
El puerto, trenes al amanecer hacia la capitanía,
devorando
El aire marino, sin ver el mar.
El alma, saca el polvo del tiempo, hasta tu recuerdo
para abrir
Las rejas de hierro y rondar las calles hacia San
Francisco, el boticario
Y la Plaza Flores y enjaular los rosales que vemos a
su paso.
Ojos vivarachos, ojos de diamantes es la orilla del
mar, donde suena
El tamboril, al paso de San Juan,
Mis ojos, recorren el espejo de la ciudad,
Es el amor, las ideas, el Colegio La Salle,
Es la mujer que dio la paga para estudiar, es Eli.
Se fue, el puerto que yo quería, pero, el viento se
atavió de joven
Para amanecer en latidos y campanazos
Para florecer el pensamiento que, hoy resucita, las
almas que se ven.
Emiro Vera Suárez, Valencia 16 de julio de 2016

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