Aventis
Los laboratorios
de las grandes corporaciones, vienen haciendo estudios científicos y
tecnológicos para observar las mutaciones en el género humano. Las variaciones
genéticas, producen algunas veces bienestar, cuando los grupos humanos asumen
una disciplina dietética y biológica, no contaminantes. El asunto es que, en
algunas oportunidades obviamos el consumo de proteínas y, el excesivo consumo
de carbohidratos, nos expone al consumo de azúcares que desencadenan diabetes y
enfermedades cardiovasculares. Esto, va de acuerdo a estudios y experiencias de
muestras, dadas a conocer por los propios norteamericanos.
La esperanza de vida en Estados Unidos es de 78,8 años. De otros países,
65.8 años de edad.
La Universidad Northwestern está intentado lograr el permiso para
iniciar pruebas en Estados Unidos el año 2019. Es más, hasta donde se sabe, un
grupo de personas de Estados Unidos son las únicas en el mundo que albergan un
tipo de gen “antienvejecimiento”. La mutación puede ocurrir en una o ambas
copias de un gen llamado SERPINE1. Se sabe que cuando ambas copias genéticas
están mutadas, puede conducir a un raro trastorno de la coagulación genética, y
la comunidad Amish encontrada es susceptible a ella.
Los científicos estudiaron a 177 miembros de entre 18 y 85 años de la
comunidad Berne Amish de Indiana (centro).
De ellos, 43 eran portadores de la mutación del gen Serpine1 --que
provoca una fuerte reducción de la producción de la proteína PAI-1--, estaban
en mejor estado de salud y vivían una media de 10 años más (cerca de 85) que el
resto de miembros Amish que no tienen esta variación genética. Su perfil
metabólico era también más sano Los expertos encontraron por otro lado que los
telómeros de sus células inmunitarias eran de media 10% más largos. El telómero
es un trozo de ADN situado en el extremo de cada cromosoma que lo protege y que
se hace pequeño cada vez que hay una división celular, lo que contribuye al
envejecimiento.
El medicamento experimental ha superado las pruebas de seguridad básicas
y está ahora en fase 2 en Japón para comprobar su eficacia en los diabéticos
tipo 2 y obesos.
El investigador de la Universidad de
Northwestern, Douglas Vaughan, quién ha explicado que
desde el principio se mostraron dispuestos a colaborar en la investigación. Las
personas expuestas al muestreo tuvieron niveles bajos de insulina en ayunas y
una presión arterial baja vasos sanguíneos potencialmente más flexibles.
Este
grupo Amish en Indiana es la única comunidad conocida que porta la mutación que
naturalmente suprime los niveles de PAI-1 en la sangre. Ocurre que no se sabe
exactamente cómo dicha proteína contribuye al envejecimiento, aunque desempeña
un papel importante en un proceso llamado senescencia
celular, cuando las células ya no pueden replicarse,
por lo que simplemente quedan inactivas. Precisamente esto contribuye a los
efectos del envejecimiento.
Nadie le gusta morir o siquiera
pensar en la idea de morir; es más, la mayoría ha hecho del no morir parte
importante de sus vidas. Mucha gente trabaja arduamente para que, por el mayor
tiempo posible, no muramos. Por eso fue tan decepcionante cuando, el año
pasado, un equipo de investigadores dictaminó que la expectativa máxima de vida del ser
humano se había fijado cerca de los 115 años. Algunos podrían vivir unos años
más, pero serían casos a En octubre, un grupo de científicos publicaron su
investigación en la revista Nature, y se produjo una gran cobertura mediática. A esta se le sumaron debates, acusaciones de que el estudio era defectuoso y dudas sobre si había o no datos suficientes para defender la tesis. Nature ha
publicado cinco refutaciones de cinco investigadores que están en contra del
estudio original: creen que las conclusiones podrían ser incorrectas y que es
necesaria una mirada más exhaustiva a los datos.
Los norteamericanos, a su vez, han
sometido a experimentos forzados bioquímicos a grupos de pobladores en
Centroamérica, incluso lo infectaron hasta de SIDA. Lo que vino después,
naturalmente, fue un estruendo mediático. El principal investigador del
estudio, Jan Vijg, dijo que no pretendía afirmar que había un límite absoluto
de la longevidad humana, sino que habíamos llegado a un límite ahora, pero que
podría verse superado en el futuro gracias a nuevos avances, a la genética del
envejecimiento o a la medicina. “Nunca descartaría que llegaremos a superar
esta barrera” declaró para Gizmodo. “Quizás tengamos éxito
creando nuevas medicinas que combatan las enfermedades. Trabajar contra el
proceso de envejecimiento general merece mucha más publicidad
Venezuela,
despierta interés a los laboratorios
norteamericanos y, hemos sido objetos de experimentos de enfermedades
congénitas, ante esta realidad concreta, el presidente Evo Morales expulso a
corporaciones que se encargaban de distribuir pollos beneficiados y alimentos
expuestos al consumo humano mediante
franquicias como Mc Donald, para no arriesgar a la población en la
profusión del cáncer y enfermedades gastrointestinales por virus, aunado a los
vientos alisios del Sahara que traían enfermedades contagiosas de origen gripal
y malestar generalizado.
Sin embargo, no todos lo vieron del
mismo modo. Para Nick Brown, del Centro Médico de la Universidad Groningen en
Holanda, autor de una de las refutaciones del estudio, toda la prensa popular “permitía
que la gente afirme cosas como que el abuelo Jack no vivirá más de los 115
años. Esa fue la impresión que todo el mundo se llevó. Hay un límite entre lo
que puedes decir y lo que no quisiste dar a entender, como que” existe un
límite fijo de edad. “Parecía que los autores [del estudio original] no se
esforzaban por corregir esa impresión” declaró Brown para Gizmodo.
“Nunca
descartaría que llegaremos a superar esta barrera”
El equipo de Brown, así como los
otros cuatro equipos, analizaron nuevamente el artículo de Nature y
encontraron muchos problemas. El análisis de Brown, por ejemplo, descubrió que
la existencia del estancamiento en los 115 años se basa en la edad y fecha de
muerte del francés Jeanne Louise Calment, que vivió hasta los 122 años. Otros
mencionaron el incremento en el número de personas vivas que pasan los 100
años, lo que hace probable que muchas de ellas pasen los 115 años (o incluso
los 122). Se encontraron también otros problemas, como el que atañe a las
estadísticas y metodología empleadas para analizar una muestra tan pequeña, o
incluso se cuestionó que en realidad los datos existentes no eran suficientes
como para hacer alguna aseveración sobre el tema. Otro estudio señaló que
separar los datos en años individuales en los que la gente murió resulta arbitrario,
ya que esos años son en sí una división arbitraria de tiempo. Todas estas
objeciones nos hacen pensar que, quizás, este estancamiento en la expectativa
máxima de vida, que no varía desde hace 25 años, es en realidad una fluctuación
estadística.
Y las objeciones no terminan
allí. Una investigación de la periodista alemana Hester van
Santen encontró que la aceptación del artículo original en la revista Nature fue
bastante sospechosa. Al principio fue rechazada, pero luego los editores
cambiaron de opinión y la aceptaron con observaciones. El estudio, menciona van
Santen, se entrampó en una batalla entre demógrafos acerca de si había o no un
límite en la expectativa de vida humana. La periodista comentó que, dada la
carrera profesional de Olshansky —autor de la primera reseña del estudio
original—, podría no haber estado en condiciones de hacer una evaluación
independiente, puesto que formaba parte del debate suscitado entre los
demógrafos. Van Santen entrevistó a demógrafos que pensaban que el análisis del
estudio había sido realizado de manera incorrecta por personas no
familiarizadas con la materia, que luego recibieron asesoría para mejorar un
artículo con un análisis defectuoso pero un título sexy.
Entonces, así están las cosas: los
científicos a veces debaten acerca de cuál es la mejor manera de hacer ciencia.
Lo que sí es seguro es que vas a morir de todas formas. Sin embargo, lo
importante es que la expectativa de vida promedio es mucho menor a los 100
años, y que esta gente de 115 son, después de todo, estadísticamente atípicas.
Además, difícil tener información sobre la humanidad a través de muestras tan
pequeñas de casos extremos. Finalmente, el equipo de Vijg no pudo justificar
cuándo el límite de edad es fijo o flexible —a fin de cuentas, todo esto es
solo un juego de números—.
Esto no significa que las
conclusiones del equipo de Vijg sean incorrectas, sino que hay gente que no
está de acuerdo con su metodología. Uno de los autores de la refutación, Jim
Vaupel, director del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica,
destripó a Vijg en el artículo de van Santen (dijo que “Ellos simplemente
arrojaron los datos al ordenador como quien arroja comida a una vaca”). Él
es uno de los que está del lado opuesto a Olshansky en el debate demográfico.
Sin embargo, a pesar de esas críticas, Vaupel es autor de un artículo que analizó los datos de la expectativa de vida de personas
centenarias —que viven más de 100 años— en Suecia y Dinamarca. Utilizó un
método estadístico distinto; sin embargo, obtuvo exactamente el mismo
resultado. “Parece que la expectativa máxima de vida, medida como la edad
en que muere la persona más vieja, actualmente no está aumentando” escribió en
un artículo publicado el mes pasado en el Journal of Internal Medicine. Vaupel
rechazó declarar para Gizmodo sobre este punto.
Con todo eso en mente y habiendo
tomado en cuenta todos los argumentos, supongo que deberíamos terminar este
artículo con algo que el boom mediático de octubre pasó por
alto: existen graves problemas en la revisión por pares, y muchas maneras de
leer y analizar los datos. Sin embargo, aunque estadísticamente no seas una de
las personas más longevas de la historia, la gente de veras quiere descubrir
alguna forma de superar cualquiera que sea la barrera en la expectativa de
vida. Vijg, por su parte, opina lo siguiente: “Lo realmente importante es que
necesitamos invertir más dinero en medicamentos e intervenciones que tengan un
impacto real contra el envejecimiento en sí —y no [solo] contra enfermedades individuales—”.
Científicos
de EEUU, China y Corea del Sur acaban de presentar en la revista Nature una
forma eficiente de usar la novedosa herramienta de corta-pega genético CRISPR Cas9 para corregir en embriones humanos la mutación de
un gen (MYBPC3) asociada a una enfermedad hereditaria: la miocardiopatía
hipertrófica, que afecta a aproximadamente a una persona de cada 500 y que
puede causar muerte súbita en deportistas jóvenes y personas de tercera edad.
A raíz de
esto, sabemos que el venezolano viene alimentándose con comidas enlatadas no
naturales y jugos pulverizados con azúcares no aptos para la normalización y
equilibrio del ser humano y cuya base farmacéutica se encuentra en los Estados
Unidos de Norteamérica. Por ello, debemos cuidar nuestra ingesta alimenticia. A
su vez, en algunos productos de origen mexicano vienen substancias de base
cancerígena.
Más allá,
de toda especulación, debemos cuidar nuestra alimentación que sea más natural.
Las alteraciones genéticas se pueden clasificar en dos categorías. La
primera categoría está compuesta de cambios que alteran solamente uno o pocos
nucleótidos en la cadena del ADN. Estos tipos de cambios se llaman mutaciones
puntuales.
Cuando los ribosomas leen una molécula de ARN mensajero, cada
tres nucleótidos es interpretado como un aminoácido. Estos códigos de tres
letras son llamados codones. Los cambios causados por mutación pueden dar lugar
a errores en la traducción de proteínas. El impacto en la proteína depende de
dónde ocurre el cambio y qué tipo de cambio es.
Los codones de tres letras leídos por los ribosomas pueden ser cambiados
por mutaciones en una de tres maneras:
Mutaciones sin sentido:
El codón nuevo causa que la proteína sea terminada
prematuramente, produciendo una proteína que es más corta que la normal y que
normalmente no funciona correctamente o no tiene función alguna.
Algún daño al ADN resulta de la modificación de un nucleótido o un
pequeño grupo de nucleótidos que no pueden ser "leídos" por
la enzima ARN polimerasa. Cuando el complejo ARN polimerasa llega a
esos puntos algunas veces ignorará el daño añadiendo nucleótidos en un intento
de continuar la síntesis, incluso si esto significa poner nucleótidos erróneos.
Este proceso es conocido como mutagénesis transcripcional y puede jugar un rol
significativo en el desarrollo del cáncer.
Otra categoría de mutaciones involucradas en cantidades mayores de ADN,
normalmente a nivel cromosomal. Estas alteraciones se llaman translocaciones e
involucran el rompimiento y movimiento de fragmentos de cromosomas. Usualmente,
se rompe en dos diferentes cromosomas que permite la formación de dos
"nuevos" cromosomas, con una nueva combinación de genes.
Mientras que podría parecer que esto no puede ocasionar muchos
problemas, ya que todos los genes están presentes aún, el proceso puede llevar
al crecimiento irregular de la célula en diferentes maneras:
Puede que los genes no sean transcritos y
traducidos apropiadamente en su nueva locación. b) El movimiento de un gen
puede ocasionar un incremento o decremento en sus niveles de transcripción.
C)El rompimiento y reacomodo también puede ocurrir dentro de un gen (como es
mostrado en verde arriba), ocasionando su inactivación.
Para
algunos cánceres, particularmente las translocaciones son muy comunes y pueden
ser utilizadas en el diagnóstico del padecimiento. Las translocaciones son comunes
en leucemias y linfomas y han sido menos identificadas en cánceres de tejidos
sólidos.
Así que,
tengamos cuidado con la manera de alimentarnos y la utilización de las harinas
procesadas que no tienen requerimientos nutricionales y los alimentos importados
deshidratados.