miércoles, 27 de marzo de 2019

Militancia y fervor por el poder de controlar el comunismo en Venezuela


Aventis

Lo peor que hizo la ciudadanía es olvidarse del cacerolazo y, permitir que los nuevos integrantes del comercio informal desgastaran inexorablemente sus instancias de organización vecinal, dado por los Consejos Comunales, porque los mismos voceros se convirtieron en bachaqueros en una guerra sostenida hacia el pueblo, quien busca su manera particular de sobrevivir y esperar el momento para ejercer la libertad.
Los ciudadanos ignoran, en este sentido, el germen de acción colectiva territorial participativa y de ampliación del debate ciudadano.
Cuando los idealistas británicos elaboraron su doctrina política, era al menos evidente que la forma histórica de Estado que, había acaecido en escena, no era de ninguna manera la realización de la libertad y razón. Para los ingleses, el status social de la clase social es fundamental. Al igual que para los nuevos movimientos de izquierda, donde el pueblo queda rezagado a una especie de esclavismo, donde la cegueras y crudeza de la ley es fuerte. Lo que implica que se debe fortalecer el Estado militante y armar a éste con el explosivo suficiente, como, para poner fin a toda vida humana. Este pensamiento de origen inglés y marxista nos revela las coincidencias de los movimientos de poder que, quieren liderar el libro juego de la iniciativa privada y, convertir al hombre bajo un proceso social estricto.
Aquí, tenemos de fondo, la visita del príncipe de Gales, Carlos para firmar convenios con la Cuba histórica que ha logrado armar las herraduras del neoidealismo románico, establecer sus leyes bajo el estigma del mismo Carlos Marx, pero, en el fondo es una aplicación del mismo fundamentalismo neoliberal, porque el pueblo tiene un poder limitante en el concepto de la verdad y del hecho.
Sin duda, los libros de la historia del país darán cuenta de la traición militar y civil al presidente Chavez, durante el lapso 2008- 2019. Cuando de una manera estigmatizante y utilizando las mismas consignas revolucionarios logran controlar las fases de la economía nacional y, en buena medida que, los narradores de los hechos en la construcción de una elite de gobernantes que lograron motivar una base de movilización social, gracias al pueblo y la protesta.
Estamos en un escenario del Nuevo Orden Social, donde las cacerolas y las Asambleas Populares, constituyen un artificio para las constituciones futuras a la República, donde el oro y el petróleo constituyen solo una referencia de la Venezuela democrática.
Hoy, la matriz sindical solo constituye un aparato burocrático del Estado, porque la industria como tal, ya cerró sus puertas para la inversión y la agenda política, ya no es una demanda en sí misma para sus propios intereses. Estamos frente a una carencia de futuro y, eso lo evidencia el II mega apagón, producto del derrumbe material del trabajo supervisado por los propios dirigentes políticos que cayeron en una corrupción atroz.


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