Asidero.
El futuro está dado En el cálculo matemático y en los
microprocesadores para tener una funcionalidad estratégica, como es la cooptación
de ciudadanos hacia una plataforma ideológica única, cuyos ciudadanos serían controlados
con absolutismo y, la manera más fácil de llegar a ellos serán los chips, con
anterioridad el organismo sería manipulado por una diversidad de virus
metalizados, luego de esta pandemia tendremos un rediseño de los sistemas
computarizados. Es una forma sencilla de controlar a la perfección nuestra
memoria y, se pondrán de moda los registros electrónicos acoplados a un sensor
central que automatizaría directamente nuestra conducta.
Tanto para la izquierda o derecha, no hay concesiones.
La tierra es una estación terrestre de caprichos para los millonarios. Nos
están vigilando desde teleconferencias y estimulan a las Iglesias protestantes,
cuyos pastores se prestan al juego político y elevan a sus fieles a un servicio
eclesiástico, donde sus miembros ya han venido siendo idiotizados.
Hay un espionaje de alta tecnología a las empresas
manufactureras y agrícolas. El caso de Alex Saab Morán es típico, más allá de
sus implicaciones políticas Esto es económico. Me estoy refiriendo al espionaje
desarrollista e industrial. De allí, desde esa base vienen los litigios,
dejando su rastro en el mercado gris y negro, aunado a las sospechas sobre los
circuitos electrónicos.
Aquí, las corporaciones no siempre hacen la vista
gorda, el gran negocio es vender los secretos mercantiles para obtener dólares
con ganancias indirectas dadas a testaferros. En nuestro caso, América Latina
ha fallado en esto, sus líneas de mando se encuentran infiltradas, los
proyectos de análisis revelan los costes de confidencialidad, de otros
documentos de evaluación y revisión.
Muchos desean continuar con la corrupción., destrozar
nuestros recursos naturales y las cuencas hidrográficas. Las naciones del
Tercer Mundo desean tener sus propios satélites y frecuencia para sus
comunicaciones internacionales. Los Estados Unidos de Norteamérica tiene que escuchar.
Necesitamos de las frecuencias de radio y, darles otorgamiento a diversos
servicios de telecomunicaciones espaciales, como a las orbitas geoestacionarias
de los satélites que cumplen estos servicios.
, En un futuro cercano, las máquinas robóticas
enfrentaran la mecanización de las industrias y, quien no sea profesional y no
tener un perfil laboral, es mejor que se largue al campo a recoger cosechas. No
hay duda. Existe un programa catalizador de esta gran verdad. El microchip nos
dominará, donde el hombre del futuro estará marcado por el Estado del Vaticano,
el cuál ejercerá su ley religiosa como económica. El Estatuto de Roma será
vigilante para ser cumplidas las leyes, por los Tratados Internacionales y la
Haya.
Nada será impermeable. Estamos ya en un proceso de automatización
y las vacunaciones del coronavirus es un aporte de esa tecnología y, por la
tanto, estaremos en un mundo completamente nuevo.
Al principio los pueblos colonizados perciben las
telecomunicaciones como un instrumento visible del poder colonial. Son palabras
del académico vietnamita Tran Van Dinch. Las telecomunicaciones apuntan hacia
la unificación del globo y el libre flujo de la información internacional. Pero,
las naciones en desarrollo a menudo tienen que conllevar también a un menoscabo
de su soberanía nacional y, una creciente dependencia económica respecto a las
principales potencias.
No podemos depender de China, Rusia e Irán. Debemos
mejorar nuestra tecnología, perro, hay que dejar de emitir monedas porque no es
inversión y productividad. Es seguir devaluando y entregando nuestra soberanía a
estos países.
Nos encontramos en una línea de investigación entre
los gigantes, un hacer constante que se inició después de la I guerra mundial
y, en la actualidad triunfa, quien posea una mejor energía eléctrica que es la
base para mover la tecnología. Así, he dicho en otros artículos que, desde 1934
es el momento que se inicia el monopolio legal en la AT&T y se unifican las
patentes, dando lugar a una guerra intestina entre los gigantes.
-* Escrito
por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias
Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del
Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del
Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de
Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del
Aragüeño
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