Arcadia Fugaz.
Los chinos son los
únicos que pueden finalizar con América Latina la red ferroviaria interna entre
países, y los casos como Venezuela. Esto, porque España sí supo aprovechar su cercanía
con los asiáticos, teniendo empresas como Renfe, Alabastros. y Talco. Lo que
indica que su nuevo impulso con los inmigrantes y su apertura económica sería interpretado
como el reimpulso de Las Corporaciones españolas a nivel internacional. La reseña fundamental sobre Pekín es clave
para el entendimiento de su capacidad corporativa y de producción, cuyo destino
es cubrir la demanda creciente de este mercado, que va desde las telefónicas
hasta los activos de la industria sanitaria mundial.
La reflexión anterior
nos lleva a pensar sobre Venezuela, ya que los acuerdos chinos con nuestro país
se han afianza en estos últimos veinte años en un plan estratégico internacional
para frenar las políticas de bloqueos y sanciones que ha venido desatando los
Estados Unidos de Norteamérica sobre Occidente y Oriente. Es una escalada
mesiánica contra países que han declarado su independencia, a excepción del
Perú desde la época de Los Libertadores.
Hay mucha transferencia
tecnológica, luego de un análisis de competencia global y hay interés de
concluir el proyecto de La Ruta de La Seda para aumentar las inversiones en
regiones como Chile y Argentina., Claro, esta actuación económica se ejecutaría
con las compañías españolas y, de allí las asesorías de Rodríguez Zapatero a
empresarios sobre el asunto de documentación y el libre ejercicio democrático.,
ya que Madrid, se ha convertido en un gran inversor mundial de productos
manufacturados.
Ya China tiene veinte
siglos de historia y desea llegar desde Las Malvinas hasta Canadá en un
programa ferroviario único, hasta desea controlar el sistema de pesca. Procesar
productos marinos y llevarlos a sus lugares de orígenes.
Francia e Italia, al
igual que España, tienen cada una instaladas en diferentes regiones del eje
asiático más de 3.600 empresas respectivamente con una larga experiencia en la
actualidad, sin sumar las ciudades autónomas. Las plataformas están dadas bajo
la colaboración de países lejanos que en una circunstancia muy señalada
experimenta negocios como panaderías, ferreterías, droguerías, zapaterías y fruterías.
La visión francesa es
de contrapeso en un mundo multipolar y al poder hegemónico que pretende USA,
sobre los países débiles., donde el único fin es regresar al negocio de las
armas y los laboratorios químicos para tener y diseminar una cultura de defensa
hacia el futuro. En definitiva, son políticas de compensación, bajo niveles de
compensación no específicos. Lo grave es el extravió de productos básicos hacia
plantas procesadoras y, de regreso los mismos vienen bajo un nivel de calidad
medio y la pajilla y el último gramo de cualquier cosecha es vendido al público
consumidor como si fuesen de primera y al precio internacional del dólar, sin
competencia filial con el euro y rublo.
En la actualidad, los
batallones de Defensa de los ejércitos de Europa y USA fomentan bloques con
claves de acceso para la seguridad económica y fluyan canales corporativos para
que la población tengan acceso al mercado local alimentario, pero, es un
trabajo constituido por los civiles, sin humillaciones de todo tipo y percusión
religiosa. Incluso, los navíos son resguardados para que no sufran actos de piratería
y saqueos de sus embarcaciones.
Para nadie es un
secreto que hay una guerra global contra el terror mercantilista y, se busca un
esfuerzo de largo plazo y alcance para que Venezuela se incorpore a los planes
de integración internacional, pero, tienen en Nicaragua un principio adverso
por las ideas del comandante Daniel Ortega Saavedra hacia los Estados Unidos de
Norteamérica y, de quienes instigan el odio y la traición dentro del suelo
sandinista.
Se necesita un criterio
asertivo de los científicos sociales para una emergencia civilatoria que reabre
la discusión y extrema la crítica. Hay un pensamiento delicado de Darcy Ribeiro
donde afirma que, “América Latina se hallaba en vías de ser recolonizada, pues,
estaría naciendo un Nuevo Orden Mundial y, sí no comprendíamos esto, y luchábamos
por el lugar que nos correspondía en él, perderíamos todo rol protagónico y,
nos tocaría entrar a él a arrastra, por la vía de la actualización histórica”.
Sin dudas, nos
encontramos en una emergencia civilizatoria, en cuanto a proveedor de ciertos
signos de identidad. Nuestra América, lo dice el intelectual Luis Arráiz Lucas
existe más por las obras de sus escritores y artistas que, por las iniciativas
de sus políticas y diplomacia. Queremos correr siempre a la zaga de los
procesos de integración cultural y social.
Estamos en la
revolución del consumo. Esto, ha hecho estallar nuestra sociedad, las corporaciones
liquidan jugosos beneficios, es la modernidad. Mientras, en las mayorías
aumenta la desocupación y la desesperanza. El sueño de unos pocos, acabó imponiendo
la legitimación de dominación que hoy, se impone con el vaciamiento de la
cultura en la política y, unos imberbes queriendo dar clases.
* Escrito
por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias
Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del
Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del
Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de
Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del
Aragüeño
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