Asidero
En 1965, un
investigador eminente vaticinó con mucha tranquilidad que las máquinas con inteligencia
artificial serían capaces en cuarenta años (40), de realizar cualquier trabajo
que, en la actualidad el hombre puede hacer. Algunas veces la conducta
predictiva se hace presente con sus errores, pero, es una manera de disuasión
para que la inteligencia artificial elabore su propia burbuja de luz. Los niños
del futuro, poco tendrán oportunidad para la imaginación y creatividad, porque
los sistemas informativos serán globales y, las redes sociales serán
teléautomáticas. Sí, el hombre que definirá el futuro, también predicirá las
estructuras verbales y, se planteará de nuevo el efecto de la imprenta bajo una
serie de mensajes que permite el umbral de una aceptación comercial. Esto irá
acompañado de una realidad religiosa. De modo que habrá mucha fatiga ocular.
Rusia ya ha entrado a
una etapa postindustrial a la par que China y, EE. UU por las guerras
inventadas y procreadas mantiene un retraso en el manejo de los chips y el
poder de la lógica, virtualmente se encuentra sin cambios, en términos de poder
e influencia histórica. John McHale expresó en su tiempo, lo siguiente: “Las
sociedades industriales se encuentran sin flujos de conocimientos. En su
segmentación histórica solo podemos ver teorías, no productividad de bienes”.
En este sentido, ya no se puede hablar de valores, metas y estilos de vida en
la sociedad comunitaria, los sistemas políticos han dañado las nuevas
esperanzas del hombre y, las industrias en las universidades. Luego las
fábricas.
En la actualidad, se libra
una gran batalla para adoptar una estrategia empresarial donde lo militar este
presente. Es cuestión de estar capacitado para tomar decisiones. En este
sentido el universo árabe se encuentra dominando en América Latina los factores
del mercado libre y, los proyectos en conjunto con Venezuela marcan una nueva avalancha
de una economía en escala, lo que indica una tecnología amplia que nos lleva
hacía un mañana para competir en nuevos mercados.
En esta era, a los
Estados Unidos de Norteamérica solo le resta esperar a costa, de una visión a
largo plazo. Aquí, no es cuestión de ganador o perdedor, es la estrategia de mercado,
donde la descentralización del poder es fundamental para obtener buenas
ganancias, son proyectos de investigación en conjunto con Irán y Siria, a su
vez, con Turquía.
Ante, esta arremetida
del Oriente Medio, a USA solo le toca sobrevivir y acoplarse con su tecnología
a los países árabes, ya no le queda para ser un Imperio económico. Ya el
pueblo, viene adecuándose a un nuevo campo técnico, donde se revela una etapa
de análisis y comprensión donde todo tiene un sentido en el género informativo.
Es un espectro
económico que se abre bajo una experiencia de semiconductores y ordenadores, es
todo cibernético, bajo una definición de la sociedad. Es cuestión de esperar
una década más, ya la automatización de los servicios de banca, finanzas y
crédito provocarán el desempleo estructural de muchos trabajadores de estos
niveles, como los cajeros, pero tendrán otras consecuencias. En total, el
dinero es un artículo tangible y contable donde las compañías de seguros
volverán a competir en negocios como el oro, coltán, diamantes. Ya en esos
años, el Orinoco estará devastado de mercurio y sus afluentes y, la mayoría de
los venezolanos tendrán unas patologías extremas por el desenfreno del gobierno
en crear minas y darlas a extranjeros y familias de abolengo.
Es de conocimiento
público, el campo electromagnético dominara junto a los chips y ya la mayoría
de la población estará dominada a su máxima capacidad, de verdad que los
software serán un cuello de botella y, la revolución microelectrónica tendrá a
miles de ingenieros programando el manejo mental en códigos de un país.
Hay un secreto último,
lo tienen Donald Trump y Vladimir Putin, ya que la FAMILIA Biden ha degradado
la moral en La Casa Blanca. Ambos manejan las patentes de las principales
compañías que crean robots con inteligencia artificial y, que transforman el
uso doméstico de las máquinas eléctricas y manejan los diagramas de la economía
mundial.
Hay predicciones sobre
el futuro, desde la caída de la natalidad hasta las muertes por pandemias y la
inteligencia humana se verá multiplica por el uso de drogas psicoactivas y
veremos un aumento de la movilización de migrantes.
Es el progreso y la
evolución en términos escurridizos, por lo tanto, esta realidad no es excluible
y, desde 1980, comenzó una nueva etapa de la historia liberadora y, se plantea
la creencia en un nuevo profeta como modelo para el futuro, donde la ciencia no
tendría márgenes de error y sería casi
exacta, de modo que Japón tendrá un nuevo protagonismo junto a Taiwán.
Manejarán la industria de los chips.
De allí, las
provocaciones desde 1972 entre Alemania Oriental, Polonia, , Rusia,( ex Unión
Soviética), y posiblemente La República
Popular China, ya Trump lo advirtió en el ejercicio de su poder como presidente
de EE.UU. A todos nos va a sorprender las nuevas formas de mercado. Venezuela,
no se levantará a pesar del manejo de sus riquezas, todo ya esta controlado
entre grupos financieros y los militares y, por este motivo tenemos un cierre
económico según las estadísticas. Acá, los ciudadanos del Medio Oriente gozan
de privilegios mayores que el nacido en estas tierras indígenas y de
civilizaciones antiguas.
Ya nos encontramos en
una guerra científica y de bombas inteligentes.
Los analizadores hicieron famoso a Bush, desde 1940, cuando era presidente
del Comité Nacional de Investigación para la Defensa. Un cuerpo que servía para
forzar la aparición de nuevas empresas para la producción de armas. Ahora bien,
¿ A qué le temen los presidentes que participan en el Foro de Sao Paulo?. Qué
secretos se dicen los unos del otro. Olvidan que el mundo de hoy, son manejadas
por ingeniosas máquinas científicas.
* Escrito por Emiro Vera
Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo.
Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la
Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios
Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de
cultura. ex columnista del Aragüeño
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