jueves, 22 de junio de 2023

La República imaginaria compaginada a fines políticos y jamás a un equilibrio social piadoso.

 

Asidero.


El mercado, nos ha llevado a un lugar de confrontación, ya que es una rivalidad de lucha por el poder político y financiero y lo referido a ganancias. Ya los mecanismos para su autorregulación con el fin de corregir los errores se han mermado por las mafias bursátiles. Me estoy refiriendo al desarrollo del intervencionismo de los grupos mercantiles cerrados y el estatal, los criterios políticos se han ido produciendo mediante distorsiones económicas e inevitables corrupciones.

En suma, sí el socialismo real se equivocó por su visión utópica del Estado y sus reformas hasta llegar a la Constitución, su influencia hacia el neoliberalismo ha caído en el error de considerar al Estado, como una panacea. La ideología neoliberal surge en un momento de auge en la economía de mercado para crear una ilusión ideológica triunfalista.

Aunque el neoliberalismo, sigue siendo la consigna de moda, se manifiestan ya algunos signos de su agotamiento, es aplicada en toda América Latina bajo una estrategia de desarrollo que responde mejor a los cambios tecnológicos y, las condiciones culturales de cada país.

En la actualidad hay una desigualdad de ingresos muy abismal y, los habitantes del planeta tienen sus condiciones de sobrevivencia muy limitadas, lo que implica una coexistencia extraña y escandalosa. Perfilamos un cambio en las estructuras sociales y políticas, pero, hay mucha ignorancia.

Es injusticia, hoy, los objetivos de la educación es la exaltación del poder, lo que implica un acto de injusticia sin revelación. Los lideres disfrutan del poder, ante un pueblo decadente y, sin visión del futuro.

El pueblo, tiene el pleno derecho de definirse con pulcritud hacia una relación en la economía con fines estrictamente humanos. Es parte de un enfoque ético y técnico de todas las cosas que aspira. Hablo de un Estado de Bienestar, que, hasta ahora, ha sido falso.

Estoy hablando de la ciencia del Espíritu humano. Nada debe ser opuesto, se debe tener una visión amplia de la realidad económica para que el juicio ético tome en cuenta las nuevas situaciones complejas y cambiantes.  El mercado, no tiene horizonte temporal social ni temporal. Pero los elementos cruciales del progreso social tienen que ser amparados por el bien común y, eso implica la presencia del Estado, con una buena fiscalización, el gran problema son los cuerpos de seguridad se convirtieron en organismos corruptos bajo la responsabilidad de sus propios comandantes de fuerza y dirección y, se deben s aplicar las normativas de Bukele en San Salvador y de Daniel Ortega Saavedra en Nicaragua, para ver un crecimiento industrial de verdadero desarrollo.

“Las soluciones no son espontáneas., El Estado es el primero en asegurar la gran conciliación de lo económico y l social.”. Predijo Enrique Iglesias en una oportunidad como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, (BID).

Las minorías muy pequeñas son las incrustadas en el crecimiento de un país, son cuatro siglos luchando por unos derechos políticos, ampliamente extendidos y, un cuerpo electoral muy grande influenciado por ninguna reforma a la religió. Jehová, no es religioso ni tiene sentimientos, Israel fue creado bajo este formato bajo un calendario lunar exacto, no el solar y, una de sus ultimas fiestas fue el de las cabañas. Luego, en el tiempo se organizó una legislación fundada en la opinión científica. Los demás son delincuentes y vagos que solo desean que el Estado los mantenga y carecen de disciplina fiscal en lo personal, la plusvalía es gastada en licores y fiestas callejeras con cantantes traídos desde tierras lejanas.

La minoría, siempre buscan la razón y no la tienen. Pero, no puede ser que los tontos busquen a los sabios. Esto, es pernicioso y lo estamos viviendo en Venezuela. Allí, están agrupados, a su vez, los perniciosos bajo una bandera electoral haciéndole conchupancia al gobierno actuante, donde la clase media y trabajadora están acabadas y agotadas, rompiendo el equilibrio de la sociedad.

Vivimos una época llena de esoterismo, taumaturgia, exaltación profética e inquietudes sociales, que se solapan en el día a día del ciudadano. Es decir, el venezolano y latino contemporáneo marca un hito entre lo entrevero, de profano y sagrado, somos seres humanos que convivimos en una apariencia posible de trascendencia y, tenemos que ver mucho con la historia del siglo XVI, una España mascada por los conflictos derivados del mantenimiento de los territorios patrimoniales de los Asturias, las guerras entre turcos y protestantes y la colonización de América. Aunadas a las criticas del imperialismo norteamericano y, a la inquisición que alimentaron la leyenda europea negra contra Felipe II.

El Milenarismo, marcó un tiempo mesiánico de la redención marcado por la Ciudad Santa, como símbolo de la era cristiana y futuro regulador de las doctrinas proféticas del presente y futuro. Que junto a la ciudad de los palestinos marcarán un nuevo control del mercado junto a Crimea, En el lejano Este asiático.

Donald Trump, “Yo me preocuparía. Las cosas no pintan bien en este país para quienes tienen sesenta, (60) años, a menos que tengan lo suficiente para sostenerse los otros treinta y cinco, (35) años. Toman en cuenta la inflación dada por Joe Biden, el precio de la gasolina y el costo de servicios médicos.”  Joe Biden alejo las inversiones y obviamente olvido que era el presidente de un imperio.

¡Tendrá razón o no, Trump?

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

 

 

 

 

 

 

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