Asidero.
El Capitalismo monopolista
transnacional resurge como un leviatán ingobernable para provocar cambios en el
modo de vida de una minoría por inclusión o exclusión de ella. De modo que el
llamado crecimiento económico solo responde a los intereses de un grupo de la
oligarquía o monarquía. La mayoría de las propuestas de hoy, solo responden a
la restructuración del orden económico neoliberal, dejando atrás las pautas de
reformas dadas por el presidente Chávez y reglamentados en la Asamblea
Nacional.
Hay una esencia parasitaria
protagonizada de ese capital monopolista que tiene en cautividad el grueso del
capital mundial en la llamada especulación financiera. Estos grupos económicos
bajo la anuencia de representantes del gobierno y, siendo él también
protagonista crea tendencias internacionales relacionadas con el consumo, donde
esta asociada a pagos monetarios e ingresos formales producto del petróleo,
gas, rubros alimenticios. Lo que implica que estamos frente a una nueva cultura
fiscal.
Los imperios buscan fusionarse,
y como lograr insertarse para anclar la sociedad burguesa en la fase jurídica
con afinidad de intereses en la ocupación económica, social o política. El
asunto de este interés se enfoca en las fuerzas productivas, el dominio de
nuevos conocimientos en las ciencias, como la física, biotecnología y la
ingeniería genética.
Estados Unidos de Norteamérica,
quiere imponer su modelo económico en el mundo con el dólar y, ya en Venezuela
se encuentra dolarizada. Lo que implica una agresión a nuestra identidad
nacional e integridad por el tema de la devaluación de nuestro bolívar
histórico.
Alfredo Armas Alfonso pudo ser
claro, “Y, sin embargo, pese a todas estas circunstancias de olvido, silencio y
ausencia que envuelven como en desprecio la historia del venezolano, mirando
otras posibilidades se pueda alcanzar a reconstruir esta ramalada del aire,
este inalcanzable y tímido aleteo del viento.”.
Vienen soplidos fuertes.
En las comunidades encontramos
claves de la inclusión universal de las identidades y su florecimiento. El
dominio liberal a lo largo de estos dos últimos siglos viene arraigándose bajo
principios racionalistas, utilizando basamentos ideológicos socialistas,
dándole un voto a los militares para que influyan en las formas de gobierno.
Sin duda, son disputas económicas y de choque que influyen en el control de los
territorios.
Por lo demás, cualesquiera de
las doctrinas que forman la pluralidad de visiones del bien, nos llevan en su
conjunto a una doctrina del bien, que, define el poder del Estado y su
creencia. La sociedad es muy diversa, destacándose una diversidad de doctrinas
que, siempre han estado en disputa.
Todo hombre debe tener su
definición política, ante un mundo que muchos desprecian. La fuerza dinámica de
la economía debe estar presente para que una nación crezca y se fortalezca con
sus comunidades en plena alianza. Marchamos, ante un conjunto de teorías que,
muchas veces nos llevan al anarquismo moderno. Sabemos históricamente que los
gobiernos surgen de un hecho de fuerza o, de la imposición por parte de un
grupo social.
Se debe acelerar las reformas
económicas a favor del pueblo con prontitud. Su paciencia está agotada.
Solo hay un reflejo de espejos
dándole esperanzas. Es preciso, asumir realidades y, actuar sin dilaciones para
lograr un sistema financiero confiable.
Se necesita preconizar un
Estado más confiable, como impolítico para no estar en denuncias de corrupción progresiva,
esto, daría mayor producción de bienes y servicios, mayor consumo. El Estado
reformado por Chávez trajo una consecución de derechos, pero, hay una deformación
del socialismo hacia el liberalismo, a su vez, se clama por mayor justicia
social y equilibrio de salarios.
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