Guerreras

Vuela, haz paso, gitana

sábado, 19 de julio de 2014

LA NOVELA NEGRA

*Toma de otros formatos literarios y crea uno nuevo con rigor

/ Uno de los tantos libreros instalados en el espacio de unos antiguos astilleros de Gijón hace esa pregunta a uno de los cientos de visitantes que, muy temprano, se han acercado hastala edición 27 de la Semana Negra. En pocas horas más serán miles, repartidos en la gran carpa de los encuentros o en las otras que también albergan conferencias, debates, presentaciones de libros, antes o luego de haber probado el pulpo de Mario o las costillas asadas de otro chiringuito. Este es un festival cultural me temo que más conocido en el resto del mundo que en España y, aunque a algunos les pese, parte de la identidad cultural de esta ciudad asturiana.
El visitante consultado responde que sí, y agrega que es fan de Paco González Ledesma, y lo dice así, Paco y no Francisco, porque entre los grandes autores de novela negra y sus lectores se establecen complicidades, vínculos que superan los idiomas, las distancias y las realidades. Muy cerca, un grupo de lectoras jóvenes rodean al británico Craig Russell, una de ellas hace espontáneamente de intérprete para las que no saben inglés, y entre preguntas sobre sus personajes le recomiendan un libro del italiano Pino Cacucci presentado el día anterior. Complicidades que se dan en torno a este género que goza de millones de lectores.
Hace muy poco, en una ciudad Italiana charlaba con el mexicano Paco Ignacio Taibo II, fundador de la Semana Negra, buscando un porqué cartesiano para la popularidad del género. No llegamos a más que una conclusión y es que la novela negra ha incorporado a la literatura el amplio territorio de la ucronía, ese “¿y si las cosas fueran o hubieran sido de otra manera?”.
El inolvidable e imprescindible Manuel Vázquez Montalbán, al que se ha rendido homenaje en esta Semana Negra, solía decir que la novela negra retiraba el manto de secretismo del poder y lo dejaba desnudo, expuesto a la vista de los lectores, en una suerte de dulce venganza literaria, y vaya qué grandes desquites ha ofrecido la novela negra.
El escritor español Víctor del Árbol.
Hace treinta años el argentino Rolo Diez publicó Vladimir Ilich contra los uniformados, una novela pletórica de fuerza y de ternura en dosis perfectamente equilibradas y que se transformó en un libro referencial y reverencial de la generación latinoamericana que padeció las dictaduras del cono sur, y unos pocos años más tarde el chileno Ramón Díaz Eterovic con La ciudad está triste, una novela muy negra que desnudaba la presencia omnipresente de la dictadura en todos los rincones de la capital chilena, y casi al mismo tiempo el uruguayo Mario Delgado Aparaín, con La Balada de Johny Sosa, alegraba la vida de sus paisanos con una victoria mínima, casi imperceptible, la de un hombre ingenuo enfrentado al poder dictatorial.
Juan Madrid fundó con sus obras la ética de la derrota, porque los personajes de la novela negra suelen ser grandes perdedores, ilustres perdedores en un mundo de “emprendedores” o de cualquier eufemismo con que se quiera llamar a los que dispuestos a pisotear la dignidad humana enarbolan las banderas del triunfo social.
La autora argentina Gabriela Cabezón Cámara.
Jean-Patrick Manchette, indiscutible inaugurador del noir francés, señaló que escribía inventando reglas para violarlas porque así era la vida en Marsella y no quería salir de ella. Y esta es otra de las características de la novela negra, que toma de otros géneros como la literatura de viajes, de aventuras, costumbrista o el policiaco-deductivo clásico, y con rigor crea un género nuevo y en constante transformación. Sin ánimo de excluir a nadie, se puede afirmar que la novela negra es un género ágil para lectores de mentes ágiles.
Una demostración de lo anterior es la obra del sueco Henning Mankelque, mucho antes de la irrupción del llamado boom escandinavo, tenía miles de lectores en el mundo hispanohablante. En La leona blanca el pretexto de un caso criminal que debe solucionar el comisario Kurt Wallender lleva al autor, a través de sus personajes, hacia la descripción más descarnada del odioso régimen del apartheid.
El cubano Leonardo Padura y el griego Petros Márkaris.
Me precio de ser lector y también autor del género, y no puedo dejar de mencionar una pequeña joya responsable de mi adicción a la novela negra. Hace más de treinta años que el mexicano Paco Taibo II publicóroes convocados, novela en la que un sobreviviente de la masacre de la Plaza de las Tres Culturas, inmovilizado en un hospital, en la fiebre real de la derrota y huesos fracturados, convoca a sus héroes literarios, a Sandokán, al conde de Montecristo, al Guerrero del Antifaz, para vengar a las víctimas de la represión. Y la verosimilitud de su ficción hace que el lector se sienta parte de esas huestes vengadoras.
Bienvenidos a la fiera ucronía, dicen los autores de novela negra, a ese territorio en que el griego Petros Márkaris, en su última novela, Pan, educación libertad, mueve al siempre desencantado comisario Jaritos por una Europa del sur hastiada de las troikas, y que regresa a sus viejas monedas nacionales en un salto atrás porque delante sólo está el abismo.
La escritora y cineasta argentina Lucía Puenzo. / DANIEL MORDZINSKI
Aunque amenace lluvia, el público no deja de llegar a la Semana Negra. Siempre hay un espacio protegido que compartir con el español Juan Bolea, el argentino Juan Gasparini, la búlgara Boriana Dukova, la uruguaya Mercedes Rosende, entre tantas y tantos invitados. Y se habla de literatura, asunto algo inusual en los festivales literarios más formales, no en vano la Semana Negra empieza en el Tren Negro, y durante el viaje desde Madrid a Gijón los autores y autoras invitadas confiesan qué están escribiendo y hasta por qué están escribiendo.
Pero tal vez lo más significativo de la Semana Negra es que no solamente los escritores presentes hablan de libros y de autores. Entre un público de lectores activos hay quien pregunta si este año viene Fred Vargas, porque la autora francesa tiene seguidores fieles, otros mantienen la polémica que suscitó la publicación de la trilogía Millenniumdel sueco Stieg Larsson, cuya evidente calidad hizo ganar lectores a todos, y esa misma virtud lo exime de ser el responsable de la ola de autores escandinavos que, para bien y para mal, cautivaron a muchas editoriales españolas. Alguien dice que el islandés Arnaldur Indridason y el noruego Jo Nesbo deberían estar aquí, y un poco más allá otro asistente indica que a su juicio la mejor novela negra escandinava que ha leído la escribió un francés, Olivier Truc y recomienda con pasión la lectura de El último lapón. En la Semana Negra el intercambio de títulos y sugerencias es parte de la dinámica del festival.
Los escritores Alejandro Gallo y Andreu Martín.
El martes recién pasado, luego de la presentación de En cualquier caso, ningún remordimiento, última novela traducida al español del italiano Pino Cacucci, un lector comentó que para él era fundamental que se escribieran obras así, porque su percepción de la sociedad contemporánea le venía de leer novela negra, y agregó que de no haber leído a tiempo Sangre vagabunda, de James Ellroy, no habría conocido jamás la cara oculta de los Estados Unidos y la soledad del hombre frente al poder.
El cielo amenaza lluvia pero a nadie le importa y además en las carpas de los encuentros y las librerías la gente pregunta por los ausentes; ¿este año no viene Leonardo Padura? ¿Y Víctor Andresco no está en alguna mesa? Son lectoras y lectores fieles que acuden de manera informal a un encuentro libre de ceremonias excluyentes.
El novelista italiano Pino Cacucci.
Cuando cae la noche y los autores que acuden por primera vez se quedan estupefactos ante el ritual del escanciador de sidra, comparten con los que recuerdan esa copas que bebieron junto a Donald Westlake, Andreu Martín, Alicia Giménez Bartlett y Jean-Claude Izzo. No falta el que alza una copa y bebe a la salud de Daniel Chavarría, Raúl Argemí, Laura Grimaldi y de todos los que han pasado por este festival que no tiene más norte que acercar libros y lectores.
Hace pocas horas dos estudiantes me preguntaron si podía presentarles a algunos de los autores que deambulaban entre el público. Así que busqué y les señalé a un hombre vestido de pirata y a otro con aspecto de inventor de máquinas del tiempo; ahí tienen a Carlos Salem, el de La maldición del tigre blanco, y a Alfonso-Mateo Sagasta, el autor de El reino de los hombres sin amor, les dije, y las vi dirigirse a ellos con entusiasmo de lectoras.
Curiosa semana es esta que se da frente al Cantábrico, porque tiene más días de los acostumbrados, y porque deja cada año un rastro de lecturas de las que siempre se sale mejor.

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todo y nada

todo y nada
El despertar, una visión

UNA VOZ DEL ARBOL


Aventis.


Los píes se me humedecen, justo allí, sobre el paso peatonal.

El viento arremolina las hojas caídas del árbol.

Mi corazón, sostiene mis emociones, casi gastado y delgado, las hojas

Amputadas de un aprendizaje.

Los pecados, los cometí a la sombra de un árbol.

Cada árbol, es el hogar de mi alma viviente, no me destroces con tus reproches

Permanece en mis ojos para tejer mi yo, el otro.

Tú tarro de agua en mi hogar, me trae tus recuerdos, mi piel. Tiene ampollas

De amor cristalizado en la miel de tu alma.

Te siento en silencio, ya nuestras cabezas rozaron nuestros labios

El roce de tus labios es tenue.

El devenir, es el rocío sobre la hierba, los fantasmas de repente aparecen,

Y no puedo despertar, no estas en la mezcla de noche y niebla.

He aspirado tu olor y respiré no más.

Tu cuerpo medio desnudo limpia mi alma, te vuelves uno con ella,

Toma mi corazón.

Deja que el rastro se llene de tu lluvia, el susurro de algo vivo lava el mar

Creo son las lágrimas de dolor, abatidas en mi alma.

Pero, gracias por tus palabras llegadas del cielo, no cuelgues el teléfono, ni una palabra al cielo, solo tú y yo en la oscuridad de la noche, una palabra de confortación.

Emiro Vera Suárez, julio 15 de 2015.

LA NOCHE AQUELLA

No olvidarás la noche aquella,  aquella la del dulce beso,  beso que surgió sin previo aviso  y que se acomodó en nuestro pecho.  Nunca olvidarás mi boca,  boca que sin ser tuya, se hizo tu dueña,  y en cada recuerdo de ese beso  habrá un suspiro, reclamando mi presencia.  Mi boca será tu delirio  tu nombre dijo en silencio  jamás habrá boca alguna  que se iguale a mi beso.  Donde quiera que tu vayas   llevas mi recuerdo,  prendida voy a tu boca  asida como el viento.  Suyai D/R

No olvidarás la noche aquella,
aquella la del dulce beso,
beso que surgió sin previo aviso
y que se acomodó en nuestro pecho.

Nunca olvidarás mi boca,
boca que sin ser tuya, se hizo tu dueña,
y en cada recuerdo de ese beso
habrá un suspiro, reclamando mi presencia.

Mi boca será tu delirio
tu nombre dijo en silencio
jamás habrá boca alguna
que se iguale a mi beso.

Donde quiera que tu vayas
llevas mi recuerdo,
prendida voy a tu boca
asida como el viento.

Suyai D/R


Suyai Moncada

Suyai Moncada
Escritora Chilena

sucarones

sucarones
Flores esparcen mi alegria

MARIPOSA, CAPULLO DEL ROSAL

.
Regresa, no diga más
calla, solo calla.
Eres la hoja de un árbol,
refleja filos, solo salpicaduras.
Eres y serás un recuerdo.

La cascada, es un encuentro,
se abre la piedra al sentarnos
La ansiedad produce sosiegos.
La hoja abre su capullo, ventea.
Después,
tu corazón, siempre será igual,
el mismo.

Es un espejismo, ver tu rostro.
El cielo se oscurece, se dilata.
Es mi corazón
tu amor es infinito. Cruza largo.
Es sobrevivir, nace mariposa
del capullo.

Eres una dama, acogida en despertar.
Tu casa es paz y equidad,
permaneceré en la esquina, cada sueño
vuela mariposa, abre surcos
en mis espaldas, cálidas.
Son tus uñas, descubre mi silueta
le da sentido al infinito, es mi faz


tranquiliza las aguas, conduce tu mirada
sobre rieles, ve a Caracas, háblame,
dime el reflejo de tu rostro.

Emiro vera Suárez, 07 AGOSTO 2013


Tu mirada

Tu mirada
escapa de mi

Vértigo

Fuente Literaria

silencio en el odre

El odre, derrama su visión sobre el acantilado.

Y mis ojos, ven como los lobos persiguen

Tu alma.

Me provocaste e hicimos muchas cosas,

Abarcando el mundo de la paz y frescura sel alba.

El amor, tiene sus hechizos, el letargo, nos despierta

Para hacer intangible, tu respiración.

Estoy cansado, todos, lo estamos, somos inocentes.

Las estrellas, me aprietan, las manos. Por una luz del tiempo.

Es tu cuerpo que despierta del letargo, para ir al campo

A sembrar.

El odre, vierte su agua sobre nuestra alma y ilumina junto al sol

El alba. Para trascender tu palabra en mi corazón.

Somos libres, despertemos y caminemos en el camino de la paz

Y elevemos un canto al Señor.

Emiro Vera Suárez, enero 28 de enero. 2017

guerrera

guerrera

edith moncada

edith moncada

Quimeras al viento. Edith MMoncada


de Edith Moncada, el Martes, 18 de octubre de 2011, 19:08
En la placidez de la tarde, su
alma se durmió para siempre.

Edith Moncada ( Suyai)

Los esposos González_ Riquelme, han vivido juntos por más de sesenta años. Se casaron después de un romance de tres meses. Porque siempre supieron que sus vidas estaban entrelazadas por el amor. Ella mujer distinguida de estatura elegante, sonriente, afable, había cautivado a José desde el primer día de haberse conocido. A él le fascinó su mirada desafiante, atrevida y ese rictus de picardía que tenían sus labios gruesos de color carmesí. Él hombre de pocas palabras, algo tímido, se sintió seducido con la personalidad alegre y avasalladora de Eloísa. Su matrimonio ha sido como un jardín de rosas, donde hay que podarlas con amor y delicadeza. Nunca nadie les vio disgustados.
Ahora, después de todos estos años en armonía ocurría lo imprevisto. Desde hace días que Eloísa estaba decaída, sus ojos denotaban cansancio y sus labios ya habían perdido toda picardía. José pensó que los años estaban surcando su huella. Hasta la voz alegre de Eloísa se había tornado quejumbrosa. Esta tarde hablaría con ella, en la hora del té, pensó para sí mismo.

_ Mire Eli, desde hace días que la observo, y la noto distinta. ¿Quiere contarme cómo se siente?
_José, ¡alcánceme el azúcar, por favor!
_ ¿Parece cansada. ¿Quiero saber si lo está?
_ ¿Se ha fijado José, que el té ya no tiene sabor? ¡Cada vez lo noto más desabrido!.
_ Lo he notado, compraremos del té inglés, se que a usted nunca le ha gustado este
sistema del té en bolsita.
_ ¡Me alegra que se de cuenta! ¡No resisto este sabor insípido!
_ ¿Le traigo un chal Eli?, está pálida esta tarde.
_ ¡No es nada!, sólo he tenido escalofríos, parece que mi estómago está
resentido. ¡Estoy segura que se debe al té con este mal sabor!
_ Hace calor aún, y la tarde no refresca hasta la noche._ dice José.
_SÍ, ahora en este mismo instante quisiera acostarme José, dejemos esta conversación para otro día. Me siento cansada.

Cuando Eloísa se pone de pie, él le ayuda. Le retira la silla. La mujer toma su bastón, y avanza por la galería en dirección al dormitorio. José observa. No probó bocado, allí quedaron las galletitas de chuño sus preferidas. Se sienta pensativo y decide llamar al médico. Mañana debería saber lo que sucede con Eloísa.
Una suave brisa acarició los jazmines en flor, en el patio de la casa. Aún no oscurecía.
Al día siguiente con la visita del doctor, Eloísa se puso de mal humor. Molesta, decía en voz alta que José exageraba. El médico sonreía y anotaba exámenes, fijando la hora para que accediera lo antes posible a realizarlos.
Después de algunos días los resultados estuvieron listos.
Es una mala noticia, le había dicho el médico cuando José, lo visitó en su estudio. Eloísa tenía cáncer al estómago muy avanzado. El desesperado le pidió al médico que no le dijera la gravedad a su esposa.
De regreso a su casa, iba pensando en las palabras del doctor, las repasaba una por una y su alma se recogía de dolor.
No hay nada qué hacer. Operarla no es posible, debido a lo avanzado del cáncer y a su edad. José, ella lo sabrá, apenas empiecen los malestares había dicho. Pero él en su corazón se repetía, no debe saberlo, yo la cuidaré día a día. Mi Eloísa no sabrá lo mal que está. Voy a cuidarla, quizás logré eliminar este mal.
No es posible José, sólo podremos aliviar sus dolores con morfina. Las palabras del doctor, martillaban sus sienes, sentía que el pecho se iba a reventar, su corazón acongojado le hizo caminar lento.
Doctor, yo haré que mi esposa no sufra. La atenderé con tanto cariño que no se dará cuenta de su enfermedad, se lo prometo. ¡Por favor! no le digamos nada. Habían sido sus palabras…
El doctor le había mirado con simpatía y admiración. Los conocía de años, y comprendió que era mejor dejar hacer lo que él decía. José le había prometido cuidarla, él pensaba que quizás con sus cuidados y atenciones lograría sobrevivir un tiempo más.
El medico había dicho no será más de dos o tres meses.
A los días siguientes. Sentados en la terraza, ella lo mira con sus ojos verdes esmeralda que ya han perdido su brillo.
_ ¿Te encuentras bien?_ dijo él
_Si, me encuentro bien_ dijo ella con una voz rasgada.
_ ¿Quieres que te lea la segunda parte de "Quimeras al viento"
_ Sí._ dijo ella y cerró sus ojos disfrutando la lectura.
Me sumerjo en la bruma y desaparezco en ella_ lee José.
_ ¿Sigo Eli?... ¿Te sientes bien?
_ De maravilla- dice ella. Sigue ¡por favor!.
_ Entonces su voz se fue perdiendo en la bruma igual que su silueta..._Leía José.
Cuando José terminó de leer. Ella sonreía. De su boca había escapado un suspiro, una sutil sonrisa se depositó en sus labios, dormía el sueño eterno. Su pelo blanco flameaba al viento, mientras su mano no soltaba la de José.






Mío


de Edith Moncada, el jueves, 08 de septiembre de 2011, 13:51

Desperté de mis sueños,

hice realidad mis anhelos.

Dancé en tu piel, grabando en cada espacio

mi nombre con mis besos.

Alejé pudores, vencí miedos.

Acaricié tu cuerpo

esculpí beso a beso

caricia a acaricia

mi amor en tu pecho.

Alejé recuerdos,

para dejar sólo los míos,

los nuestros.

Sacando botando los añejos.

Subí palmo a palmo

desde tus pies al cuello

abrazando, apretando,

susurrando ¡ te quiero, te quiero!.

Humedecí tus montes,

me deslicé en ellos

dejando mi aroma

que surqué en tu cuerpo.

Te hice mío, elevando mi alma al cielo

cogiste mi mano temblando entero.

Ahora nos amaremos día a día,

momento a momento,

y juntos nos quemaremos

en el fuego eterno.

Musa prohibida

Musa prohibida

Emiro Vera Suarez

Emiro Vera Suarez
Postales

VIENTOS DE PAZ, LUCIA SERRANO

Que se mueva el viento ,

que llueva la paz ,

que haga remolinos ,

que de fe y soñar ,

que de confianza ,

que haya libertad ,

que brote justicia ,

esa que ya existe ,

en naturaleza ,

donde hay color ,

donde hay señales ,

de luz que es el sol ,

donde hay sabiduria ,

donde crece un alimento ,

ese que genera vida ,

no dolor y sufrimiento ,

Que brote la paz ,

como manantiales ,

que apagan la sed ,

que olvidan las guerras ,

la paz la esperanza ,

lo sereno al cuerpo ,

es la voz de Dios ,

que no da tormentos ,

La paz la genera ,

el cuerpo en sus celulas ,

busca sus rincones ,

crecen nuevas siembras ,

la paz son semillas ,

voces en confianza ,

donde habita paz ,

siempre sera el trigo bello ,

y el olivo en libertad ,

la paz ni da hambre ,

ni habla de racismos ,

ni de enfermedades ,

el mensaje de la paz ,

es que sin odios la vida ,

da generar la alegria ,

ni tensiones o sufrimientos ,

ni miserias ni fatigas ,

la paz es el tesoro ,

mas grande en la tierra ,

otro como ese ,

no conoce huella ,,,,,,,,,

Principio del formulario

Final del formulario

YADIRA DILIEGROS

YADIRA DILIEGROS
Escritora

Querido Mio

Quiero formar alianza contigo
quiero que seas mi amor,
pero tambien mi mejor amigo,
quiero reirme contigo
burlarme de los malos,
besarnos enfrente de los puritanos,
que vean como nos amámos,
un mejor amigo
tomandonos de las manos
y tirarnos desde los rascacielos
sin paracaidas
y cuando aterrizemos
correr por las avenidas
desnudos en medio de la nieve,
pues sabemos que haciendo alianza
tendremos el calor necesario
porque juntos hacemos Buena química...
Foto: Quiero formar alianza contigo quiero que seas mi amor, pero tambien mi mejor amigo, quiero reirme contigo burlarme de los malos, besarnos enfrente de los puritanos, que vean como nos amámos, un mejor amigo tomandonos de las manos y tirarnos desde los rascacielos sin paracaidas  y cuando aterrizemos correr por las avenidas desnudos en medio de la nieve, pues sabemos que haciendo alianza tendremos el calor necesario porque juntos hacemos Buena química...

lUCIA. SERRANO

lUCIA. SERRANO
Pinceladas

MARIPOSA,CAPULLO DEL ROSAL


·


Regresa, no diga más
calla, solo calla.
Eres la hoja de un árbol,
refleja filos, solo salpicaduras.
eres y serás un recuerdo.

La cascada, es un encuentro,
se abre la piedra al sentarnos
La ansiedad produce sosiegos.
la hoja abre su capullo, ventea.
Después,
tu corazón, siempre sera igual,
el mismo.

Es un espejismo, ver tu rostro.
el cielo se oscurece, se dilata.
es mi corazón
tu amor es infinito. cruza largo.
Es sobrevivir, nace mariposa
del capullo.

eres una dama, acogida en despertar.
tu casa es paz y equidad,
permaneceré en la esquina, cada sueño
vuela mariposa, abre surcos
en mis espaldas, cálidas.
son tus uñas, descubre mi silueta
le da sentido al infinito, es mi faz


tranquiliza las aguas, conduce tu mirada
sobre rieles, ve a Caracas, háblame,
dime el reflejo de tu rostro.

eMIRO vERA sUÁREZ, 07 AGOSTO 2013

SENDERO ENTRE VOCES MUDAS




No importa si estás al otro extremo… siempre estás. La lejanía es apenas un detalle. Las puertas siempre se hallan abiertas de par en par aguardando nuestra sincera desnudez. Mis dedos siempre alcanzan los tuyos, y tomados de la mano, siempre es posible retozar entre aquel fantástico jardincito que llenamos de flores, árboles y frutos, pintados a mano con las temperas que fluyen de nuestra sinrazón. Cómo desperdiciar el oír tu voz si mi norte lo vas indicando tú. Si aquel delirante farol, que esgrimes en tu diestra, es quien sopla las velas de mi navío delirante y ciego… Si no puedo esquivar las piedras, tú las convertirás en risas, pues mi ángel involuntario eres. El Artista mayor te envió…
----------------------------------------

Foto: SENDERO ENTRE VOCES MUDAS Ilustración: Dibujo y pintura digital.  No importa si estás al otro extremo… siempre estás. La lejanía es apenas un detalle. Las puertas siempre se hallan abiertas de par en par aguardando nuestra sincera desnudez. Mis dedos siempre alcanzan los tuyos, y tomados de la mano, siempre es posible retozar entre aquel fantástico jardincito que llenamos de flores, árboles y frutos, pintados a mano con las temperas que fluyen de nuestra sinrazón.  Cómo desperdiciar el oír tu voz si mi norte lo vas indicando tú. Si aquel delirante farol, que esgrimes en tu diestra, es quien sopla las velas de mi navío delirante y ciego… Si no puedo esquivar las piedras, tú las convertirás en risas, pues mi ángel involuntario eres. El Artista mayor te envió… ----------------------------------------  Para la venta, hay  copias certificadas, impresas en canvas, con firma a manuscrito y huella digital del autor de esta ilustración.

Mirian Barri

Mirian Barri
Palabras y voces del Sur

VUELVE LA LOCA (Año 2014)



Volvió la Loca, cuerva que te mira.
Por sus ojos nocturnos vuela un plato
de balanza sin plumas. Su retrato
estalla en la pared, y el aire gira

en un planeta que su pecho estira
con un bostezo elástico de gato.
Y ovillada en cien pies besa el relato
de su historia que histérica respira.

Muere un abril. Revienta la corona
de cardos que le cortan el aliento.
Ruge la selva de su voz leona.

Rompe ventanas, y en el vidrio lento
del blanco olvido que jamás perdona,
baila descalza desangrando al viento.

Miriam Barri
12 Febrero 2014

LOS LABIOS ENTRECEJEN LA MUERTE

LOS LABIOS ENTRECEJEN LA MUERTE
Besar es aliviar el existir

LA SERPIENTE DESNUDA


Siempre, estaré desnudo

A orillas del árbol. Un noviembre frio.

El amor es una señal humeante

Donde el jugo de tu cuerpo es distante

Y fluye el desierto como agua de coco.

Te siento tan adentro, es tu fruta

En mis labios, no importa el desierto,

Tengo que caminar, arráncame el deseo.

Es un Cují que se desprende del árbol,

Son calladas confesiones

Siempre, se me hace difícil,

Quizás sea verdad lágrimas

Y esperanza, amas o no amas.

Haz tu voz, hecha tu voz.

Busca la esencia hambrienta

Del amor.

Deseas morir, no morirás.

Pierdes tu jornada, te buscare

En el viento.

El tiempo, es un reloj de arena,

Arde el viento, busco tu sonrisa,

Cae la noche, el tiempo es nuestro

Enemigo, corre el tiempo.

Siempre estaré desnudo

Estas desvelada, la muerte atormenta-

Desvela tus caprichos, es el amanecer

Emiro Vera Suárez, 03. 03.2014


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Palabras de Voces