Sol, envoltura
blanca que hilas la brizna del caballo,
Saludas al
pensamiento y tomas el callado, sales del río.
Eres silencio entre
las aguas heladas, es una madeja de ideas
Torrentes de agua,
como tu sangre, atenta a tus luces.
Sol, después del
sueño apareces, lento como la aurora,
Nos hace crecer
como niños, olvidando la distancia
Oscurece, y el cielo te oculta
bordando los años y tiempo.
Somos silencio y carne, silencio con
las estrellas.
Naufragamos, debajo las puerta de la
vida, nos asfixiamos
Ante la vida. Temblamos, la mano se
aleja ante el despertar,
Estrellas que acarician nuestra
lengua, voces de amistad.
Vuelve arder los árboles con tu
fuerza, vaga la niebla,
Es de noche, las hojas oxidadas
tiemblan desde las alturas
Tras una bandada de pájaros que
enmudecen tus labios, enormes,
Cada vez más lejos-,
Crecemos como el mar, ensanchamos la
piel, corre la sangre,
Sol, eres fuerza y plenitud como los
pájaros en vuelo, eres paz
Y alegría tras el manto de tu amor a
lo humano. Esculpe tu rostro.
Eres fuerza briosa del caballo.
Sol, eres ave en movimiento, De las
sienes brota tu amor,
Es humedad y tacto, se abre paso,
eres libres como el Ruiseñor.
Elevas tu canto en el abanico del
tiempo.
Emiro Vera Suàrez 16. 03.2013

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