Arcadia Fugaz
Venezuela jamás ha
tenido un sentido capitalista en su desarrollo económico, desde la época de la
industrialización se inició una nueva etapa de sincronización de la economía
llamada modernización, hoy le llamamos edad contemporánea, de modo que es
difícil que América Latina se remita a una estructura asiática de carácter
feudal y de atomización. El mejor ejemplo es Japón, amenazado en la actualidad
por China que, junto a La India se aventuran en hablar de parcialidad política
junto a Rusia y Corea del Norte, pero, obvian que siguen los mismos registros
de adaptación tecnológica a las normas occidentales preconizadas por los
Estados Unidos de Norteamérica.
La Sociedad Civil, poco
se ha dejado respetar de parte del Estado. Y cae en una confusión a nivel
ideológico y mercantil en el momento de los ajustes de salarios y bonos, (plusvalías),
que recibe La Contraloría y La Asamblea Nacional por conceptos de Divisas para
ser distribuidos en obras para el bienestar ciudadano que regresa ese dinero a
las arcas municipales y SENIAT, en el concepto de tributos o impuestos.
El presidente, caso
venezolano, Hugo Rafael Chávez Frías pasó horas en darle al Estado- nación una
vestimenta nueva, a pesar de ser un castrense, se asesoró bien internacionalmente.
Todo lo deformaron después de su fallecimiento y data del mismo en Cuba, incluso,
la moneda internacional El Sucre esta desaparecida y la única empresa que le
dio utilidad fue La Polar- caso insólito- en el ámbito andino que, era el área
para su recreación financiera. El expresidente colombiano Ernesto Samper no
habla nada de esto, porque no le conviene. Todos, colombianos y ecuatorianos
junto a los bolivianos deconstruyen al Perú con la intervención
norteamericana. Pedro Castillo, mostrando
debilidad incursiono en la corrupción como muchos políticos argentinos,
venezolanos y, ahora chilenos, ya sabemos la intemperancia de Lula Da Silva y
Evo Morales para controlar la industria de la construcción mediante Odebrecht y
el otro La Hoja de La Coca para las fábricas de gaseosas e industrias
farmacéuticas. Nuestro presidente Nicolás Maduro Moros muestra miedo al futuro
al no salir del gabinete económico que le degasto el Estado y su popularidad
con una excesiva rapidez.
De modo que nos
encontramos en una coexistencia de modelos. Cada país, así sea Rusia debe
adaptarse a las negociaciones occidentales porque su influencia por el gas y
petróleo llega hasta España. Esta en un proceso de desarrollo económico de
restauración financiera en sentido capitalista, que busca ser la tercera
potencia mundial y, dejar atrás a la India con sus preceptos religiosos.
Fedecámaras,
Coniindustria y Fedeindustria reflejan una estructura feudal enquistada en el
Estado, gracias a la incapacidad de los enchufados que le sirven de palanca
ante La Cámara de Industriales y Comercio para lograr los créditos y el dinero
correspondiente a educación, sanidad y servicios como agua y electricidad.
Mientras el venezolano, como expresé cancela sus impuestos en Petro, una moneda
que no le beneficia y es un tránsito a una corrupción devastadora por razones
de Estado ya conocida.
Rusia, se ha convertido
en un ejemplo al mundo oriental y occidental porque los zares, lograron someter
a su poder todos los grupos sociales y, la occidentalización promovida por
Pedro El Grande, (1689- 1725). No bastó
para modificar la situación existente. La transformación de Rusia que él
intento manifiesta en realidad todos los límites y las contradicciones de una
iniciativa autocrática, y Marx no se equivocó al considerar que sus tenaces
esfuerzos centralizadores y sus campañas militares, lejos de eliminar el
despotismo, terminaron en cambio por generalizarlo y extenderlo a nuevas
provincias.
Rusia, crece porque
sigue conservando una nobleza propietaria de esclavos, la ciencia europea y un
alto nivel en la educación popular, premisas obligadas de toda iniciativa
social.
El marxismo viene
perdiendo su esquema de evolución en la humanidad, porque sus dirigentes han
cultivado la corrupción y, ya solo es una filosofía para la historia. Lo que
implica que hay un mal entendimiento con los comandos militares. En Occidente
están bajo la fuerza de déspotas que restringen el derecho de vivir una vida
familiar digna como sociedad.
Consideró a Rusia como
un Estado semiasiático, donde no cabe mencionar las raíces históricas y, nos
lleva a interpretar lo que es en el presente, La Guerra Ucrania- Moscú, como
USA- Kiev.
Teniendo presente lo
expuesto. ¿Adónde queremos llegar? El
patrimonio comercial, como forma autónoma económicas y fundamentación, a la
vez, de las ciudades y pueblos dedicados al mercado, existió siempre entre las
ciudades y pueblos diversos niveles de desarrollo y, fue una costumbre desde el
medioevo a la asiática antigua, la griega e italiana. El dinero fue un motivo
comercial y constituyó un instrumento de mediación entre extremos que él no
domina y contradicciones que el no crea, los pueblos comerciales de los
antiguos vivían, como los dioses de Epicuro, en los intermundos del universo, o
mejor, como los judíos en los poros de la sociedad polaca y ucraniana.
Necesitamos un nuevo
paradigma en el ejercicio político para ir a un debate en las leyes principales
de la ciencia y abordar los temas que factorizan las acciones sociales, es lo
más racional en una nueva política de izquierda que luce irreversible.
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