El Reloj del Tiempo
Ya el ciudadano, no se
conforma con una lámina de zinc, quiere otras cosas, incluyendo espacios
políticos. Un gran error, porque lo primordial es su preparación ideológica y
el modelo político a implementarse, porque este campo se encuentra referido a
la economía, donde se dan situaciones muy interesantes con una sociedad
avanzada, como la nuestra.
El gran problema en
Venezuela son los enchufados y aquellos que se encuentran conectados con el
gobierno y rompen con la estructura del Estado. Necesitamos ciudadanos serios
que cumplan funciones oficiales.
Ya el gobierno
progresista en América Latina se quiere convertir en una dictadura. Desde
Nicolás Maduro Moros, Evo Morales hasta Daniel Ortega Saavedra y, para esto,
violentan consistentemente la Constitución y las leyes, desde que comenzó el
conflicto social por el cambio.
¿Cree Ortega que
puede chantajear al Senado de Estados Unidos y a Trump para que no le sancionen
a su familia? ¿Cree que Nicaragua puede llegar a convertirse en una zona de
devastación y guerra por el conflicto interno y el de las potencias como pasa
en Siria?
Hay que leer los
informes técnicos y profesionales de la CIDH, MESENI y ONU detallando todas las
violaciones cometidas por el gobierno contra los manifestantes y ciudadanos
inocentes. El expediente es grande e innegable.
Las características
del conflicto sirio no se parecen al de Nicaragua, aunque hay algunas
similitudes comparativas como que la familia Assad se ha sostenido en el poder
durante años y no quiere dejarlo pese a los 400 mil muertos ocurridos desde el
2011, que el conflicto comenzó con una explosión social que evolucionó a una
guerra civil. Hay muchas otras diferencias, como que en Siria el conflicto involucra
a grupos armados, incluyendo a Al Qaeda y el Estado Islámico.
BBC Mundo dice que
“años antes de que el conflicto comenzara muchos sirios ya se quejaban de un
alto desempleo en el país, de extensa corrupción, falta de libertad política y
de la represión del gobierno del presidente Bashar al Asad, quien había
sucedido a su padre, Hafez, en 2000”. A
medida que el levantamiento de oposición se extendía, la represión del gobierno
se intensificó. Los simpatizantes de la oposición comenzaron a armarse, primero
para defenderse y después para expulsar a las fuerzas de seguridad de sus
regiones.
La sociedad
latinoamericana viene reclamando sus derechos. Me refiero, primeramente, a los
comunistas y socialistas que ven de una manera pública e internacional que, no
se viene cumpliendo los procesos progresistas a nivel mundial. No hay ninguna
duda que hay regímenes que ha perdido toda la legitimidad, es un movimiento sin
futuro, es un régimen que descansa en la coerción y en esa minoría organizada
que pudiéramos decir que todavía representa un 30% de los venezolanos, donde
hay obviamente muchos intereses creados de por medio, En otras palabras, se
dice que el Socialismo, es ahora la minoría más grande de la política nacional
por territorio que solo depende de la represión para mantener el control de los
espacios que manejó de calle de una manera popular en el pasado.
Hoy en día la
demanda de Ortega y Maduro, su gente para “volver” al diálogo nacional es que
los opositores “dejen de conspirar” contra su gobierno. La misma táctica para
confundir a la opinión pública internacional, a su gente y a la ciudadanía
acerca de sus intenciones. En el fondo no va a cambiar el rumbo de su régimen y
así hará todo lo que pueda para mantenerse en la silla presidencial. No le
importa si la economía se cae a pedazos, si miles de trabajadores más van al
desempleo, si la producción de exportación se derrumba, si el PIB sigue para
abajo. Nada de eso le importa excepto prepararse para el 2021 y 2019 mientras se
busca al “delfín”, fuera de sus familiares.
El doctor Arturo
Cruz Sequeira, historiador y profesor de INCAE, replanteó su tesis -ya
publicada antes por un diario local- en una entrevista para un periódico
salvadoreño en la que asegura que “el régimen (de Ortega) no tiene futuro”.
En gran medida,
Cruz Sequeira despeja algunas incertidumbres sobre el futuro del país.
Veamos algunas de
sus afirmaciones:
Sobre el estado
actual de la crisis, dice que: “Básicamente lo que tenéis es un empate
destructivo entre el aparato partidario del Frente Sandinista, utilizando la
coerción y la sociedad en su gran mayoría, resistiendo pasivamente todo por
ahora”. Me parece un balance justo, aunque no responde a la pregunta: ¿Qué
haría Daniel Ortega sin la represión ni la Policía bajo su control? ¿Qué hará
mi presidente Maduro con el cono monetario?
De acuerdo a diversas mediciones regionales
(Latinobarómetro) y nacionales (encuestas de opinión), los latinoamericanos
están altamente preocupados e indignados frente al tema de la corrupción. Dicha
indignación ha provocado movimientos sociales que han llevado a la salida
abrupta de presidentes como lo son los casos de Guatemala y Perú; al
encauzamiento judicial y condena de varios expresidentes y funcionarios
públicos; y a un voto de castigo en algunas de las elecciones que han tenido
lugar en los últimos meses (México y Brasil). Estas situaciones han conducido a
la introducción de nuevas normas en materia de financiamiento electoral que
buscan fortalecer los controles y reducir la participación del financiamiento
privado. Sin embargo, desde el punto de vista normativo, la región cuenta en
términos generales con un buen instrumental, siendo que el principal desafío es
su aplicación de manera efectiva y oportuna. En este sentido algo positivo
parece estar ocurriendo, cuando vemos que a diferencia del pasado, jueces y
fiscales están respondiendo al reto de la impunidad, mediante diversas
diligencias que buscan esclarecer los hechos y sancionarlos.
La expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, expresó
al diario chileno La Tercera duras críticas a “los órganos políticos llamados a
aplicar las cláusulas democráticas han actuado con extrema lentitud y débil
determinación” por las crisis de Nicaragua y Venezuela.
Chinchilla dijo que “el único organismo regional que se
ha hecho sentir en ambas crisis ha sido la Organización de Estados Americanos y
de manera especial el Secretario General y la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos”.
Expresó que “pese a ello, los órganos políticos llamados
a aplicar las cláusulas democráticas han actuado con extrema lentitud y débil
determinación. Esto ha hecho que las decisiones más drásticas en ambas crisis,
estén siendo adoptadas por países de manera individual y por órganos extra
regionales como la UE. En ambos escenarios, la peor parte la han llevado los
ciudadanos. El mensaje es demoledor: los déspotas tienen impunidad en nuestra
región”.
En cuanto a la caravana de los migrantes, la expresidenta
Chinchilla agregó al diario que “La tragedia de los migrantes centroamericanos
pone en evidencia las fallas profundas de una guerra contra las drogas en la
que concurren diversos actores, entre ellos los mismos países centroamericanos,
pero también EE.UU. La razón principal que mueve a esos migrantes es la
violencia. Más que respuestas represivas se requiere de una revisión integral
de la estrategia de seguridad y combate al narcotráfico, de la mano de acciones
integrales que permitan el desarrollo sostenido en esas naciones”.
A todas luces, surgen interrogantes, pero, la izquierda
pierde su oportunidad por la carencia de una buena comunicación que, debe ser
muy aprehensiva. Lo que vemos es puro tautologos e ineludibles hombres de
negocios, no concejales y diputados. Y lo más increíble, en Venezuela todo el
poder civil se encuentra en manos de militares ante una sociedad civil imberbe
e idiotizada.
No dudo que habrá merecidas excepciones.
Gente política que sacrifica su tranquilidad y se expone públicamente, porque
considera que de alcanzar una curul política, podrá trabajar por el bien la
ciudad.
Desafortunadamente el resto y la gran
mayoría de este grupo de personajes, están más motivados por el dinero, el
poder y quién sabe qué otras sucias intenciones. La política se ha convertido
en un medio perfecto para alcanzar beneficios personales, incrementar el ego y
hasta el bolsillo.
Estos individuos a los que yo llamo
“lobos disfrazados de ovejas” hablan con solemnidad, fluidez y una buena dosis
de creatividad. Tienen el poder de convencimiento necesario para hacerse ver
como las personas perfectas, aunque su perfil demuestra lo contrario. Los
conflictos legales, la fama de tramposos y hasta los juicios de alimentos, los
ponen en evidencia.
Por otro lado, se aprecian aquellos
personajes que ganaron gracias a un partido político y en el trayecto se han
cambiado dos y más ocasiones para continuar con sus pretensiones políticas.
Bailan de izquierda a derecha, se contradicen continuamente y no tienen reparo
en criticar y atentar contra el partido y simpatizantes que alguna vez los
ayudaron para ganar.
Lo más triste de ello, es que todavía tenemos la ingenuidad e ignorancia como para seguir creyendo en sus falsas promesas y votar por ellos. Si son seres humanos tan despreciables ¿podrán ser entonces buenas autoridades? Seamos cautos e inteligentes en nuestras decisiones.
Lo más triste de ello, es que todavía tenemos la ingenuidad e ignorancia como para seguir creyendo en sus falsas promesas y votar por ellos. Si son seres humanos tan despreciables ¿podrán ser entonces buenas autoridades? Seamos cautos e inteligentes en nuestras decisiones.
en el
mercado bursátil, de mercado y territorial, necesitan ganar espacios físicos.
Mi
pregunta es ¿de todos estos personajes quién realmente habla con la verdad? Por
años hemos errado brindando nuestra confianza a quienes resultaron ser los
equivocados. Que estos días previos a las elecciones municipales sean un tiempo
de análisis minucioso de lo que verdaderamente necesita la ciudad. Merecemos
autoridades que actúen con transparencia, eficiencia y por sobre todo sean
motivados por el compromiso y amor a Venezuela. Tardamos 50 años para
tener un partido político, prevaleciendo el caudillismo, militar y civil;
aspecto que marcó la pauta hasta nuestros días. El recurrente superávit de
caudillos y déficit de líderes representa un factor contrario a la
institucionalidad democrática y la construcción de colectividades políticas
articuladas en torno a una ideología y un programa.
Escrito por Emiro
Vera Suárez, Orientador Escolar y
Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro
activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en El
Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, columnista del Aragüeño y
coordinador cultural de los diarios La Calle y el Espectador- Valencia. Hora
Cero.



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